6 Hábitos de la mujer triunfadora

Por Sandra Llabrés.

Como mujer (creo que todavía ¿joven?) luchadora y trabajadora en un mundo actual donde las cosas no son precisamente nada fáciles, he aprendido que para construir nuestra propia carrera no hacen falta demasiados milagros sino que la cosa viene con la experiencia, la entrega, la lucha constante y el cultivo de los buenos hábitos. A la luz de esto, he pensado compartir 6 hábitos que he aprendido a lo largo de mi experiencia laboral (aunque me ha costado lo mio, y me sigue costando, lo juro), he aprendido de mis errores y por supuesto de la gente increíble que he tenido el honor de conocer en mis experiencias, que me han servido para aprender, y querer ser siempre mejor…

Espero que los encuentres tan útiles como yo para construir un sólido camino, entre tanta maleza:

1. Hacer una lista de prioridades

Siendo una mujer-madre-esposa multitarea y con un disco duro de mucha capacidad, más que una necesidad, tener una lista, ¡es una obligación! Entre la vorágine de lidiar con todas las muchas y diferentes tecnologías además están tooooodas esas personas a las que tienes acceso instantáneo a lo largo del día, véase: tu equipo, tus compis, tu jefe, más una dosis extra de desconocidos que van apareciendo en escena a todas horas, por eso es importante tener un orden de prioridad y focalizar,  para poder mantener un poco de orden en tu vida laboral. Una de las cosas más importantes que hago para mantenerme organizada es hacer dos listas separadas: La primera lista es de todas las cosas que tengo que haber hecho al final de mi jornada laboral. La segunda lista de todo lo que necesito para llevar a cabo en el transcurso de una semana; estas cosas por lo general no son demasiado urgentes. Puede parecer redundante, pero volver a escribir en mi agenda cada día es muy útil, porque así  sé exactamente lo que tengo que priorizar y puedo actualizarla, según sea necesario.

2. Momento “Galleta Oreo”

No importa tu profesión, en un momento u otro tendrás que dar información a alguien o malas noticias. He aprendido que la mejor manera de comunicar este tipo de conversaciones difíciles es aplicar una”Galleta Oreo.” En primer lugar, les dices algo bueno (hay que ser honesto), a continuación, haces los comentarios necesarios de una manera constructiva, por último, terminar con una nota positiva “sé que tienes un gran potencial”. No sólo las personas son más receptivas a este tipo de críticas, sino que además te ayudará a mantener una relación positiva y de confianza con ellas.

3. Los Modales ¡Importan!

Jamás infravalores el poder de los Modales. Son mucho más heavys que los de Superman.  Todas las transacciones en el mundo de los negocios (no importa cuán informal puede parecer la situación en cuestión) requieren de gracia, bondad y consideración. ¿La línea de fondo? Decir Por favor, Perdón y Gracias. Una actitud calmada, mirada cómplice y prestar atención real a nuestro interlocutor es esencial. Siempre.

4. Ejercer las dos P. Ser puntual y proactivo.

Estos dos hábitos siempre te servirán, y muy bien, en tu lugar de trabajo.

5. Morderse la lengua.

He sido siempre muy afortunada de tener jefes y mentores increíbles en mis trabajos que me enseñaron una de las lecciones más importantes de mi carrera: No querer tener siempre la razón (incluso si sabes que la tienes) Si eres capaz de escuchar y sacar tus propias conclusiones, sin querer imponerte, significará que puedes mantener cualquier tipo de relación. Así que cuando sientas que necesitas tener la última palabra, hazte un favor y practica el hábito de ¡cerrar la boca! Con el tiempo se aprende a disfrutar de lo bien que sienta ejercer este gran auto control de uno mismo. Además la gente te respetará por tener este nivel de dominio de tí mismo. Yo reconozco que este punto lo puedo pulir (jajaja)

6. Sal a caminar. O a correr o a lo que sea, pero sal.

Esto puede parecer extraño, pero soy una firme creyente en no sólo hay que ser mentalmente fuerte, que hay que serlo, pero físicamente también. Puesto que soy una persona bastante inquieta, normalmente debería comenzar mi día con una sesión de sudor mañanero, pero si tienes hijos pequeños, te aseguro que en media hora habrás subido, bajado, perseguido, vestido y peinado a los pequeños monstruos como si de una auténtica clase de spinning se tratase. La otra opción es salir a correr. Las endorfinas nos hacen sentir bien y la actividad física realmente consiguen que las ruedas giren mejor … Incluso si no puedes hacer ejercicio con regularidad, hacer un break y tomar dos descansos para caminar 10 minutos durante el día (alrededor de las oficinas siempre hay alguna tienda que explorar). Es increíble lo que el aire fresco y ¡un poco de sol pueden hacer! Y entre tú y yo, yo siempre vengo con mis mejores ideas durante mis pequeños paseos de mediodía.


Por último, pero ciertamente no menos importante, no olvides que inclinarte, mantener una actitud positiva ante la vida, vestirte para el éxito, sonreír y ser amable, leer, leer, leer, te mantendrá en la cima. Y ¡lo más importante de todo (incluso que el shopping) ¡encontrar tiempo para una misma!

 

 

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