Booty call: la llamada del sexo

Es sólo sexo, o al menos debería serlo. Las Booty Calls o llamadas calientes se hacen para aplacar calenturas o para conseguir sexo fantástico y seguro con una persona afín y, de paso, un rato divertido y un poco de conversación.

Por Alicia Misrahi. Autora de Sé mala (www.aliciamisrahi.com)

Soy Álex y tengo un “harén” de amantes siempre en constante movimiento y renovación. Me encantan las expresiones inglesas. En los últimos tiempos, he descubierto dos: Booty call –o la llamada en requerimiento sexual que se hace a un amigo especial- y el delicioso concepto levemente cínico de “Touch and go”, o sea tocar y marchar; un término procedente de la aeronáutica.

 

Un seductor o una seductora o, de hecho, cualquier persona que aspire a una buena bocanada de felicidad, debería tener algún amante fijo, sobre todo si no tiene pareja. La denominación de origen de estas “alegrías para el cuerpo” es cambiante: desde el divertido, aunque poco glamouroso, “follamigo” al descriptivo y algo más romántico “amigoamante”, el utilitario “rollo” o el ya clásico “amigo con derecho a roce” que nunca ha acabado de convencerme. Porque si algo tiene que caracterizar, en mi opinión, a los “coleguillas de cama” es que nunca tiene que perderse el reto de seducir y de jugar a seducir. De lo contrario, estos “seres follables” y achuchables pierden interés y la relación se vuelve anodina. No hay derecho que valga: lo que un día se ofrece para disfrutar, se tiene que volver a ganar al día siguiente.

No es fácil; se trata de buscar un equilibrio entre la seguridad de que tu llamada será atendida convenientemente y la emoción de la caza.

¿Por qué acudir al Booty Call?

Los amigosamantes tienen múltiples ventajas; entre ellas que son una apuesta segura, ya que sabes exactamente qué puedes esperar de ellos. Sexualmente, por ejemplo, son totalmente de fiar porque ya están más que probados, examinados y disfrutados. Nos gustan y les gustamos y tenemos la casi total seguridad de que la noche acabará en sexo sin el estrés de tener que conquistarlos partiendo desde cero.

Asimismo, dependiendo de sus características y de su personalidad, los amigos/amantes también pueden servir como confidentes o como acompañantes para diversas actividades. En todo caso, de un amigo especial puede esperarse, además de buen sexo, cariño y, por supuesto, una cena y/o una copa y conversación.

De todas formas, cada uno debe encontrar sus propias soluciones a medida. A veces, para ambos miembros de la “pareja de amigos lúbrica” es más que suficiente –o incluso preferible- que sólo haya sexo.

Para deseos sexuales voraces y avasalladores, un explosivo booty call puede ser una magnífica posibilidad. Hay “amigos voluptuosos” que incluso tienen permiso para llamar de madrugada.

La solución/acuerdo a la que llegaron los protagonistas de Nueve semanas y media –encarnados por Kim Basinger y Mickey Rourke-, tiene mucho de Booty Call, aunque la relación entre ambos tiene unos tintes extra de dominación/sumisión y de masoquismo (BDSM), especialmente en la novela de Elizabeth McNeill que dio origen al film.

Touch and Go

Mmmmm. Es tremendamente motivador realizar una llamada y saber que, en unos minutos, en una hora, en unas horas o en un día, una recibirá una visita especial. Recomiendo no sólo el servicio a domicilio, sino, también, salir de vez en cuando de casa con un atuendo sexy –la típica combinación abrigo sin nada debajo es embriagadora- y dispuesta a matar y a morir de placer… Salir a escape para tener sexo de calidad asegurada es uno de los grandes placeres de la vida, aunque si la visita la hace el otro, se le puede pedir que traiga, además, una pizza, una botella de ron, unos margaritas, ostras o tabaco (todo a la vez, mejor no, que podría ser interpretado como un abuso).

Con un poco de imaginación, las llamadas calientes pueden convertirse en una inagotable trama de sorpresas.

Un día me llamó uno de mis seductores habituales, quizá el más atrevido, caradura e imaginativo. Simplemente dijo:

-Álex, te espero en el comedor. Hazme una perdida cuando estés a diez minutos de mi casa.

Como nunca me ha defraudado con sus propuestas, acudí a su petición encantada y expectante. Me acordé de hacer la llamada perdida.

Cuando abrí con mi llave, me lo encontré tumbado desnudo sobre la mesa cubierto con diferentes variedades de sushi y sashimi y otras exquisiteces japonesas que nos comimos entre los dos (evidentemente, a él tuve que alimentarle yo…)

Puro morbo…

Una llamada caliente y su cita pueden ser tan complicadas, tan ardientes, tan morbosas, tan rápidas o tan primitivas como los dos deseen.

Mantener la distancia

No es fácil llegar a una relación de amigos/amantes. La evidencia o la sospecha de que uno de los dos quiere algo más, puede acabar con las mejores relaciones amiguesco/follescas. Y lo cierto es que en un alto porcentaje de casos es que uno de los integrantes evoluciona hasta sentir algo más.

Quiero resaltar una verdad de perogrullo: una follamigo es un follamigo y no tiene que pasar nunca a ser algo más. La relación está marcada, o incluso viciada, por sus inicios y es muy difícil que funcione. (Una vez más, tenemos que mentalizarnos para procurar que la oxitocina no nos engañe y nos conduzca a falsas conclusiones. Porque los hombres y mujeres podemos ser traicioneros, pero la oxitocina todavía lo es más).

Una de las relaciones de amantes más encarnizadas y tórridas de la historia del cine es la que mantienen los protagonistas de Él último tango en París. No son amigos, todo lo contrario: son dos desconocidos. Su relación pasional funciona perfectamente hasta que deciden empezar por el principio que no tuvieron  y conocerse. Resultado: pierden toda la frescura y hasta su relación. ¡Ay! ¿Por qué queremos cambiar las cosas cuando funcionan bien?, ¿por qué esa manía de conseguir “algo más” que nos lleva siempre a perder lo que teníamos?

Aun en el caso de que uno de los dos se cuelgue, hay la posibilidad de volver atrás y recuperar el pasado esplendor.

Un ajuar de amigos especiales

Tienden a quemarse con el tiempo, a pesar de que intentemos cuidarlos, por lo que es imprescindible ir renovando. Además, para las mujeres heteros suele ser más difícil encontrar un “cómplice sexual” porque a los hombres les va más la novedad e ir cambiando. Aun así, se pueden conseguir hombres que, espada en mano (no es una metáfora muy sutil, pero tiene cierta gracia) se convierten en nuestros caballeros sirvientes.

Todos los hombres con los que he sido más feliz en la cama han sido fervientes admiradores/practicantes del sexo oral consagrados a dar placer a la mujer con la que están. Une a esta maravillosa característica un poco de imaginación y tendrás un amante genial. Agrégale pasión, ganas, sensualidad e imaginación por tu parte y tendrás el mejor sexo.

Hay algo incompatible con una buena llamada con botín o recompensa; que la otra persona –normalmente la que hace la llamada- considere que tiene algún tipo de derecho adquirido o que el otro está loco por él y, por tanto, actúe de forma déspota y, además, sólo busque su propio placer.

Todos podemos equivocarnos. Yo tuve un amante que me encantaba pero que sólo aceptaba ser él quien hiciera las llamadas. Jamás atendía a mis requerimientos sexuales, actuaba como si yo fuera propiedad suya y me cansé.

Porque si alguien tiene que llevar las riendas, prefiero ser yo y tener, por ejemplo, un cavalier servente, dispuesto a satisfacer mis caprichos, a dar placer y a servirme en general, como lo fue Lord Byron con su amada Teresa.

 

Etiqueta del Booty Call

-No sólo se puede convocar por teléfono, sino que se puede invitar a una cita caliente por SMS, correo electrónico, Skype o cualquier otro medio, incluyendo el Facebook o el Twitter (para añadir algo de morbo…)

-Los dos tienen que tener claro que es sólo sexo.

-Entre los dos amigos/amantes tiene que haber la suficiente complicidad como para llamar cuando se desee un encuentro y conformarse cuando el otro no pueda acudir.

-Cada uno de los componentes de la “componenda sexual” tiene que acudir por poco que pueda.

-Es fatal para una relación divertida que uno de los integrantes del “dúo sexy” decida siempre cuándo y dónde se deben producir las citas.

-No hay una frecuencia ideal. Para una pareja de “amigos candentes” una vez al mes puede ser ideal, mientras que otros pueden verse una vez a la semana.

 

 

ALICIA MISRAHI

Escritora, periodista y viajera, soy una géminis nacida el 2 de junio de 1967. He escrito varios libros, entre ellos Manual de la aprendiza de depredadora, Sé Mala, Adictos a la pereza, 99 Historias de amor, Sé mala en la cama y Todo lo que no has de hacer si buscas amor. Mi página web: www.aliciamisrahi.com

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