Ciberacoso… yo me borro

Confieso que esta semana me han entrado ganas de salir de todo este cibermundo y dedicarme otra vez a la escritura sosegada y libre de la que tanto disfruto. Fue en uno de esos arrebatos que me asaltan de manera furibunda cuando se me acerca uno de esos progres sectarios que insultan, faltan al respeto, amenazan y, para colmo, cuenta con su club de fans que le aplauden la gracia. Todo empezó con una serie de irritados comentarios por parte de un “amigo de Facebook” que me acusaba de “falta de objetividad” a la hora de escribir mis reflexiones. ¡Vaya por Dios!, pensé, no se me ocurre ningún foro más subjetivo y personal que la página propia de uno que, además, se dedica profesionalmente a dar opinión. Mi primera reacción fue la de ignorarle, soy de los que piensan que la mejor manera de poner en evidencia a alguien es simplemente dejar que se retrate, pero no hice caso a mi instinto y mantuve mi opinión dirigiéndome a él directamente en un vano intento de comprender sus razones. Un artículo no tiene por qué dar muestras de objetividad; no es más que un pedazo breve de prosa en la que el autor exprime su opinión en tono agudo y provocador y siempre refleja el punto de vista de quien escribe; jamás de quien lee, le dije parafraseando al articulista Jaume Santacana, y mi furibundo auto-opinador, no contento con mi interés directo por explicarle mi posición, decidió avisar a sus amigos y pasar al insulto, la maledicencia, la mentira y retuitear hasta el infinito y más allá (actitud por cierto muy habitual cuando no se tiene ningún otro recurso intelectual en el que apoyarse para defender la posición). Bruja, mamporrera de la tecla, apesebrada, fascista, prepotente y zorra (este último me lo envió en mensaje privado) estos fueron sus contundentes argumentos, y añadió que mi deber, al tener una plataforma pública, era representar el pensamiento de todos. Le pedí que rectificara sus insultos y que demostrase alguna de sus acusaciones, soy independiente ideológicamente y la única recompensa que obtengo de publicar en la red es el enriquecimiento intelectual y espiritual que supone oir las reflexiones de otros.Pero perseveró amenazando con un futuro electoral en el que el cambio le favorecería y vendrían a por mi. Me quedé atónita. Borré y bloqueé cualquier posibilidad de que las barbaridades de ese indocumentado pudiesen entrar por mis ojos. Por supuesto, enseguida saltó el buenismo imperante de un “demócrata” convencido que insinuó que mi actuación era censuradora al taparle la boca en mi página… y lo censuré a él también. si_y_no_fb1 Me enteré de que a este tipo de elemento de la red los llaman trolls, son aquellos que participan en los foros, blogs y redes sociales para desvirtuar un debate, soltar insolencias y desprestigiar a los inspiradores o cualquiera con algo de tirón por el simple placer de amilanarlo y mermar esa presencia publica que hoy tiene cualquiera casi de manera gratuita. Son la pesadilla de editores y moderadores de las webs. La pregunta que me asalta es ¿Qué debemos hacer? ¿Los toleramos o los disuadimos? ¿Prevalece la libertad de expresión o es exigible un mínimo de educada cortesía? Esta claro que la educación y el respeto mínimo brillan por su ausencia ¿necesitamos que un Estado regulador meta sus zarpas también en Internet? ¿Es elitista censurar a los maleducados? netiqueta Me dedico hace 20 años al periodismo, jamás en ningún medio se me ha impuesto una línea editorial, he opinado libremente a favor o en contra de las gestiones políticas de unos u otros (siempre desde el respeto y la argumentación) y los únicos intentos de coacción que he vivido me han llegado, sistemáticamente desde la falta de respeto y la amenaza de mal gusto, vía Internet y casualmente de personajillos que ocultan sus identidades, que siempre son extremistas resentidos, que se creen con derecho a imponer su ideología frente a cualquier análisis racional o al respeto a unas reglas del juego que permiten la convivencia en sociedad de personas que opinan de manera diferente. Pero yo no soy Agustina de Aragón. Por eso valoré el volver al papel, reactivar la tertulias de café, sentarme con personas con cara y ojos y ganas de reflexión. password1-580x360

Supongo que Internet es la selva, y el mundo en general también, y los que no entramos en guerra estamos indefensos. Los “bullies” campan hoy en día a sus anchas sin respeto por nada ni por nadie. La mayoría de ellos lo hacen desde la cobardía del anonimato que les da Internet con el clap de acompañantes retuiteadores, que difunden la maldad jaleándole la gracia. Hay otro tipo de bullies, de un estilo más clásico a lo “patio de recreo”, que suelen ser más escasos ya que requiere jugarse un poco el tipo. Los que se aprovechan de los ingenuos que andamos por la calle convencidos de vivir en un mundo civilizado donde las fuerzas de seguridad o el compromiso cívico te protegen; estos aparecen con las caras tapadas con pañuelos a lo bandolero Curro Jiménez y se lanzan a las calles a coger los que se les antoja si encontrar la oposición de nada ni de nadie. Por último, están los abusones de guante blanco que también abundan; esta variedad además explota a cara descubierta y ni se les altera el pulso: banqueros que arruinan familias vendiendo humo, políticos corruptos que se lo permiten o incluso algunos empresarios que con maquiavélica inteligencia han utilizado el sistema para robar esquilmando por donde pasan. Vivimos en una sociedad enferma que es incapaz de reaccionar ante los abusos que se multiplican y se muestra incompetente para defender a los pacíficos empobrecen el debate público y el buen uso de Internet.

De momento mientras mis supuestos lectores me toleren voy a seguir practicando con más o menos fortuna; a ver si, de una vez por todas, aprendo y un día puedo emular a grandes plumas como la del gran Arturo Perez Reverte. .

4 Comments
  1. Esto cada día va peor, los derechos que nos asisten como seres individuales vulneran los derechos que asisten como particulares a los que con nosotros les ha tocado vivir estos tiempo. Los derechos sin limites no funcionan, la libertad sin limites tampoco, el limite debería ser el respeto, entender que significa una mayoría. Cierro mensaje.

    Me pongo a divagar y yo solo quería decirte Carmen, que pienso que solo el silencio es lo que podemos utilizar para aislar a esos elementos que parecen pertenecer también al genero humano, claro que quizás nunca se ha definido “ser humano”. Con esto podemos debatir eternamente, pero no duraremos tanto para contarlo. Adelante.. Un fuerte abrazo.

  2. Ni caso, a palabras necias, oídos sordos!! Todavía está claro quienes son los buenos y quienes los malos y tú eres de las muy buenas. Sigue en el camino y continúa inspirando ya que “si ladran, es que galopas en la dirección correcta”

    1. Felicidades Carmen. Exige una enorme valentía expresar los sentimientos con la audacia y belleza que tu lo haces- con especial mención al emotivo artículo sobre tu hermano con el que me sentí muy identificado-.Ni caso a los que critican sin elegancia ni educación. Espero seguir leyéndote durante mucho tiempo.

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