Cómo ‘curarse’ del perfeccionismo

Si eres una persona perfeccionista te reconocerás a ti misma con una constante insatisfacción por lo que tienes, pensando siempre que puedes mejorar lo que ya has terminado y angustiándote cuando cometes errores. Quizá nunca te habías planteado que el perfeccionismo, esa cualidad que se utiliza como coletilla en las entrevistas de trabajo para decir un defecto y quedar bien, tenga en realidad muchas connotaciones negativas. Ser perfeccionista también significa ser una persona insegura.

Cómo "curarse" del perfeccionismo

No podemos negar que el perfeccionismo tiene su lado positivo. Las personas perfeccionistas buscan siempre la excelencia en el trabajo y siempre estarán en constante intento de superación. Pero este adjetivo guarda también una connotación menos positiva: el perfeccionismo impide asumir nuevos retos puesto que producen inseguridad a la hora de desempeñarlos. La persona perfeccionista tiene miedo a equivocarse y los errores son vistos como absolutos fracasos. Todo esto impide que el perfeccionista acepte nuevos retos por el nivel de estrés que supone enfrentarse a algo que no domina. Un perfeccionista siempre estará más estresado de lo normal, porque para alcanzar la perfección se necesita mucho esfuerzo.

Un perfeccionista se mostrará perfecto a ojos del resto, siempre parecerá estar en total equilibrio y sin ningún tipo de flaqueza. Pero la realidad es que sus ojos están preparados para detectar fallos y, en el fondo, se sienten frustrados cuando algo no les sale bien. Los perfeccionistas sienten ira cuando algo no resulta como esperan, una ira que nunca exteriorizarán para no mostrar debilidad en las formas y, sin embargo, la lanzarán hacia sí mismos.

El perfeccionismo también es una cualidad que se muestra con los demás y, por eso, al perfeccionista le cuesta delegar y trabajar en equipo, ya que considera que poca gente puede realizar el trabajo tan perfecto como lo podría hacer él y eso, le provoca mayores situaciones de estrés.

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Detrás de un perfeccionista solo hay alguien que desea hacer las cosas bien, alguien que concibe que lo logros son las únicas cualidades que identifican a las personas y que no es consciente de sus verdaderas limitaciones.

Pero tranquilos, el perfeccionismo  tiene solución y la solución pasa por recuperar el equilibrio. Cuando hablamos de equilibrio nos referimos a encontrar la paz interior, vivir la vida con serenidad y recuperar la autoestima. Tener serenidad en tu vida significa vivir con libertad, disfrutar y recuperar la pasión por las cosas, aspectos que el perfeccionista ha olvidado en su búsqueda de la perfección.

Que la perfección tiene su parte negativa lo tienen bastante claro los deportistas de élite, gente muy autoexigente que necesitan ser perfeccionistas para alcanzar el éxito.

Jason Mercier, uno de los mejores jugadores de póker del mundo que, a ojos de los demás, vive una vida de emociones y de éxito, ha sufrido desmotivación por su trabajo debido a su autoexigencia. El joven estadounidense ha manifestado su necesidad de recuperar el equilibrio en su vida, dejar de centrarse tanto en el trabajo y disfrutar de todas las cosas que le están pasando alrededor. Esa es la única forma de volver a recuperar la emoción por lo que hace y disfrutar de las cosas buenas que tiene.

Por otro lado, es imprescindible tener conocimiento de uno mismo y eso conlleva, además, ser conscientes de nuestras limitaciones y aceptarlas como parte de nosotros mismos. Reconocerlas no es una muestra de debilidad, sino ser consciente de lo mejor y lo peor de uno mismo para mejorar lo que se pueda y aceptar lo que no, y así, alcanzar el equilibrio. Hasta un campeón como Rafael Nadal no tuvo problema en reconocer sus limitaciones cuando perdió el pasado enero contra Tomas Berdych en el Open de Australia. Asumir los fallos y no generalizarlos cuando los cometemos es un aspecto que nos ayudará a aumentar la autoestima.

La autoestima es una parte imprescindible de nuestra vida que tiene un impacto en todos los ámbitos, desde el social al laboral. Para mejorarla, hay que ser consciente de las “cinco autos”, cinco cualidades que nos ayudarán a mejorar el conocimiento de nosotros mismos y de nuestras capacidades. Conocernos nos devolverá el equilibrio y la autoestima, y ya no necesitaremos parecer perfectos a ojos del resto.

Nuestras limitaciones son parte de nosotros mismos, aceptarlas y quererlas forma parte de nuestro camino hacia la serenidad y el equilibrio. Solo queda decir al perfeccionista que no se compare, que hay que ser conscientes de los logros que se han tenido en la vida y que hay que establecerse unas metas y un periodo realista para conseguirlas, porque lo importante es perder la rigidez y disfrutar.

 

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