El diseñador italiano Valentino ha vuelto a Mallorca.

Valentino es fiel a dos cosas: a la isla y a su barco, el Blue One. A la isla porque, salvo en poquísimas excepciones, cada año pasa una semana de vacaciones en ella. Y al barco, porque posee el mismo desde siempre, tal vez porque forma parte de su vida. ¿Qué sería de Valentino sin el Blue One? Seguramente lo mismo que el Rey sin el Fortuna.

Bien. Valentino, que atraca en el mayor de los pantanales de Puerto Portals, suele salir cada medio día a navegar para regresar al mismo puerto sobre las siete de la tarde. Y nada más parar los motores, ha lugar a dos cosas: parte de la marinería, manguera y bayeta en mano, se ponen a regar el casco y a devolverle su lustre, mientras que otra parte saca a los tres carlinos y al yorksire a que hagan sus cositas. Los carlinos seguro que son de él, mientras que el yorksire, que es nuevo a bordo, podría de ser de algunos de sus invitados, aunque también podría ser de él, pues no hay tres sin cuatro.

Y… ¿Se imaginan el cariño que el modisto tiene a sus perritos? Como si fuera hijitos suyos. ¿Si para que hagan pis y caquitas se monta la que se monta, qué comerán y beberán … caviar, solomillo, Dom Perignon…? Y es que hay perros y perros y, por ende, vida de perros y vida de perros. Evidentemente, la de los de Valentino nada tiene que ver con la de muchísimos perros, y ya no hablemos de lesas personas, de esos humanos, de los que se dice que llevan vida de perros, que tampoco nada tiene que ver con la vida de los perros del modisto italiano.

Por lo demás, la vida sigue igual. A Velentino poco se le ve a bordo, puesto que prefiere estar dentro, seguramente porque estará más cómo, fresquito y lejos de teleobjetivos indiscretos. Igual que sus invitados, que los tiene a diario. El domingo por la tarde, en lo que un señor hacia ejercicios de gimnasia en una de las plataformas, nos pareció ver al Rosario Nadal, por otra parte buena amiga suya y, en tiempo no muy lejanos, su musa… Que lo debe de seguir siendo, pues la musa nunca desaparece. Como mucho se transforma. Porque a pesar de la distancia y de que el día entraba en el ocaso, nos dio la impresión de que la ex de Kiril de Bulgaria era una de las guapas señoras que en un momento determinado aparecieron en cubierta, que otras veces han pisado ilustres personajes, tales como Gwenny Paltrow, Claudia Schiffer, infanta Elena, etc.

Y ya, con la noche entrando, Valentino salió a dar una vuelta. Moreno, cabello que aun no ha emblanquecido, pero perfectamente peinado hacia atrás, camisa azul sobre camiseta blanca, y rebeca, también azul con rayas negras al hombro, como si fuera un fular, dibujó una levísima sonrisa de asentimiento cuando Pep, el cazafotos se acercó a él y le pidió dejarse hacer una foto a su lado. ¿Cómo le va a negar esa ilusión a alguien que la tenga?
Bienvenido un año más a Mallorca, Valentino.

Pedro Prieto
Fotos: J.A.

 

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