El hombre mallorquín que de pronto se encontró con tres nietos etíopes

Por Pedro Prieto.

Miquel es un  niño etíope que perdió a sus padres biológicos a muy temprana edad. Desde ese instante, mientras sus dos hermanos quedaban bajo la tutela de su tío, este, al no poder mantener a los tres, dio a Miguel en adopción. Irene y Rafel,  una familia de Barcelona, adoptan a Miquel cuando tenía tres años. A poco de llegar a Barcelona, se adapta muy bien a la ciudad y al entorno familiar. Enseguida va a la escuela, empieza a hablar catalán y se inicia  en el skate  y a jugar a fútbol.

FAMILIA AL COMPLET

Rafel e Irene hacen todo lo posible para que el niño mantenga vivos sus orígenes, pero dos años después la sombra del olvido va adueñándose de ellos. Tan solo prevalece el recuerdo de sus dos hermanos, Besho, el mayor, y Zeto, el pequeño.  Eso hace que Irene regrese a Etiopía con el fin de encontrar a los dos hermanos de Miquel. En este viaje la acompaña su hermana, Alexandra, que está realizando  estudios superiores de cine, y que se lleva consigo su cámara a fin de grabarlo todo. Con la ayuda del guía que les había acompañado en el primer viaje, dan con el paradero de Mola, el tío de los niños. Bona, así llama el pueblecito donde vive con su familia y los pequeños Besho y Zeto. Al explicarle Irene al tío la intención que tiene  de reunir a los tres hermanos, éste acepta encantado de que sea así, cosa que se hace real cuando las hermanas viajan de nuevo a Etiopía, esta vez con el pequeño Miquel, para recoger  recoger a los niños una vez que se han cumplimentados sus tramites de adopción.

Entonces, el panorama es el siguiente: Miquel ya no habla el mismo idioma que sus hermanos. Ha pasado mucho tiempo desde que se separaron, por lo que se tendrán que volver a conocer. Por otra parte, Miquel tendrá que aprender a compartir su espacio, sus juguetes, sus cosas; tendrá que aprender a no ser hijo único y aceptar que sus padres han de repartir equitativamente sus atenciones  entre los tres. Paralelamente, los dos hermanos, que se ahora se llaman Manel y Joan,  deberán de  adaptarse a la vida nueva al lado de su hermano catalán, que pensaban que habían perdido, pero  que han encontrado, y que encima ni habla su idioma, y que su comportamiento nada tiene que ver con los suyos.

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Miquel Vives, su mujer, sus hijos y los tres niños

Habiendo pasado un tiempo desde que se reagruparon,  nos encontramos con que ahora  todos hablan catalán, juegan a fútbol; que Miquel, que toca el piano,  se ha proclamado pichichi de su campeonato, mientras que Manel, que toca la guitarra, junto con Joan, reciben clase de solfeo que les da su abuela materna.

Todo este proceso queda reflejado en un documental su tía, Alexandra, que con el titulo de Seleme Seleme, fue estrenado hace unas semanas en Barcelona, y que el día dos de agosto podremos ver en s’Algarada, en s’n Enzinar, que es la finca de la familia Palerm, sita en el municipio de Son Servera.

A dichos actos asistirán los tres niños con sus padres.

BERENANT

Ustedes se preguntarán que por qué siendo una historia que ha ocurrido en Catalunya, la contamos aquí.

En primer lugar, porque dentro de este mundo convulso, donde las malas noticias sepultan a las buenas, donde la  desesperación está terminando con la esperanza, una historia bella como esta es gratificante.

Y en segundo, porque Rafel, el padre adoptivo de los tres niños etíopes, es mallorquín, de Palma. Es hijo de Miquel Vives, una de las voces más  conocidas y reconocidas de la radiodifusión mallorquina entre los años 60 y 90. Incluso hoy se le recuerda con cariño y enorme respeto. Pero, aparte de eso, Rafel  Vives  es actor. Estuvo en Iguana Teatre. Más tarde, con Miguel Angel “Llanovoy” formó el duo “Hermanos Llanovoy”,  que dejó para enrolarse con Sa fura des Baus, para lo que se trasladó a Barcelona, donde vive con Irene, y donde de pronto pasaron de tener un hijo a tres, hermanos los tres, etíopes los tres, pero más catalanes que Els Segadors.

Hace cuatro días, el periódico El País, habló de estos niños y de la película que sobre sus vidas ha construido su tía Alexandra, película de 60 minutos de duración, que como hemos dicho, podremos ver el dos de agosto.

 

 

 

 

 

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