En eurovisiones veo muermos

By EL IN-PERTINENTE

Lo interesante del Festival de Eurovisión, es que todos tenemos un recuerdo relacionado con él.
Dado que los canales están siempre revisando material, y que hay jovencísimos y documentados Eurofans, esas “visiones” no tienen tanta relación con la propia edad sino con la afición por el Trivial Eurovisivo.

Evocando ediciones, y dependiendo de la persona (como si fuera una Ouija musical), podrían aparecer…
Massiel la-la-lando o con el abrigo de chinchillas; Salomé vivocantando¡ehy! y su vestido de fideos eléctricos; Rosa López con su Living-trotecito-celebration, Azucar Moreno superando todo tipo de zancadillas yugoeslavas; Dita Von Teese, con fusta y corpiño; Edurne y Daniel Diges -perfectos e impecables- fracasando como desde el 69; o Dana-Diva Internacional, bellísima ave del paraíso, encendiendo la ira de los Jasidim (Judios ortodoxos) en las calles de Tel-Aviv.

El Eurofestival es una Galería de 60 años ya, de horrores, errores, éxitos musicales para la historia y muchas historias para olvidar. No podemos recordar a tantos que pasaron por ahí, y que ahora vagan, fantasmales, en espera de que algún programa de retales les despierte.




Semanas atrás (en el rodaje de “Walk In” de Antoni Caimari), hablábamos con Juan Carlos Elvira y Sandra Renzi, sobre Sandie Shaw, “la cantante de los pies descalzos”. ¿Alguien se acuerda de ella?. No sólo ganó en 1967, el Festival con Puppet on a string, sino que fue número uno en el Reino Unido. También estuvieron Celine Dion, ABBA o
Raphael…y tantos otros.

El “Festival de la Canción de Eurovisión”, -su nombre correcto- es ese parque temático donde todo el mundo ha pasado algunas noches agradables, con la familia o con los amigos. Supongo que, de alguna manera, todos pasamos ese proceso natural de fascinación, interés, desengaño, desprecio y mofa. Crecimos con él, le amamos y lo abandonamos.
De su apogeo se llegó al descrédito cuando las repúblicas bálticas, para nuestra perplejidad, hicieron un apartheid con su mercado interno de votos.
Un día, los socios fundadores se dieron cuenta de que en aquel banquete no estaba ni Inglaterra, ni Francia…Italia se había refugiado en su propio Festival de San Remo. ¡Todo eran parvenus!: ¡el servicio comiendo en la porcelana de Sèvres!. La vieja Europa consideró aquello inadmisible, y la verdad es que nadie sabía como pararlo.
¿Ejemplos?: Finlandia (país colaboracionista), en 2006 presentó a Lordi, un grupo Hardcore disfrazados de monstruos marinos con pirotecnia incluida. En 2017, Ucrania presentó al Rollo de papel de aluminio Albal, o -lo que era lo mismo-, a Verla Serduchka, que brillaba y sonaba igual. Nosotros, intentamos subirnos al carromato y creamos a Rodolfo Chikilicuatre con su chiki-chiki y su meneíto. Vale, nos reímos y ya está. Volvimos a las trincheras.





Cuando lo de Conchita Wurst, la chica de la barba, yo no lo tomé como una reivindicación sino como una boutade, lo reconozco, y escribí un artículo que iba más en la la crítica al exceso de circo y a la falta de canciones (cosa que comparte ahora Luisa Sobral).
Pero el largo brazo de los Eurofans quería hacerme saber que estaba equivocado y me envió un mensaje en forma de Centurión.
Resulta que el día siguiente a la publicación del artículo en INMTK, estaba yo en la impresionante fiesta romana del cumpleaños de mi querido Joan Laínez. Entonces, veo que se me acerca un Centurión romano, viejo amigo. Menciona el artículo y de un modo sutil pero firme, y con argumentos, me informa de que he escrito eso, seguramente por desconocimiento. Para sacarme del error, me invita a ver la retransmisión televisiva, el año siguiente, con ellos, un grupo de Eurofans, cosa que agradezco. De hecho no es el único grupo del que tengo noticia y en todos hay gente conocida. No diré jamás nombres porque lo que se hace en los Eurogrupos se queda en los Eurogrupos (ganchitos al queso, yakisobas, disfraces y seguimiento con chupitos incluídos).

Tal vez Roma tenía razón y para vencer al monstruo había que introducirse en su interior como con el caballo de Troya . Ahora nos hemos vuelto a poner en órbita eurovisiva, gracias a Salvador Sobral que es David con una canción que acierta y horada como una honda sobrenatural, y también por el invento OT que ha vuelto a sonar, como la flauta de Bartolo.

en eurovisiones veo muermos
La doble A: Amaya y Alfred, es azúcar glass y ñoñería antigua. Aunque ¡ojo!, a mi me gusta lo heterodoxo y lo blandito. Las teles están llenas de HyMyV sobrados, soberbios y chulopiscinas de varios sexos y ningún seso.

A mi me gustan excéntricos, raras y extraorbitales como Jeffrey Pop, Hugo Blanco,
James Arthur, Natalia Lafourcade o Melanie Martinez, que irían en ese rollo de lo distinto que al parecer tanto ha querido potenciar OT ’018. Pero con sinceridad y sin ánimo de ofender sino de describir, a mi, los chicos Amaya y Alfred (los Almaya ) me recuerdan a María Ostiz y a José Luis Perales.
Para su trayectoria artística y existencial me remitiría al leitmotiv de su código Amayense:

“¡Ay, no sé!”.

Mientras tanto, a ellos, les deseo que ganen y que disfruten de Lisboa, una de las ciudades con más encanto de Europa, lo mismo que les deseo a ustedes a los que siempre recomiendo Portugal, un país delicioso con una gente admirable.

¡Nos vemos en Euro Lisboa-land!.



JAIME ROIG DE DIEGO

Jaime Roig de Diego es artista plástico, escritor, y publicitario. Ha ejercido como Director Creativo de MATAS Publicidad,sl, durante muchos años Su primer libro: EL IN-PERTINENTE , es una recopilación de artículos publicados en IN-MEDIATIKA, junto a textos y relatos inéditos. Cada capítulo lleva una ilustración original y, al final una separata con una selección de cuadros de diferentes épocas. Compra EL “IN-PERTINENTE” Jaime Roig de Diego en Amazon . http://www.amazon.es/ y léelo en papel o en tu dispositivo Android, iPad, iPhone, Mac o Windows 8. Y, por supuesto, también puedes leer el libro Kindle en tu Kindle o Kindle Touch.

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