Frecuencia Sexual: 6 errores que cometemos

María Rigo, sexóloga.

El tema de la frecuencia en las relaciones sexuales es una causa frecuente y común que se pide en la Terapia sexual y de Pareja. Muchos se preguntan ¿cuánto sexo es lo normal? ¿Cómo podemos aumentar la frecuencia?

¿Queréis saber la respuesta?…¡Habrá que abrir la Caja Secreta de María!

La respuesta es personal y depende de cada persona o pareja. La respuesta correcta sería: Depende.

La frecuencia sexual es única para cada pareja, son ellos y solo ellos, quienes definirán su grado de cercanía sexual. No existe una “cuota coital” que garantice la satisfacción.

BANNERSEXO

6 errores que cometemos:

+ Definir la frecuencia sexual con base en lo que dicen los medios o aparece en los programas de televisión.

+ Preguntar al vecino o al amigo, cuánto sexo tienen ellos y tratar de entrar en “competencia”

+ Obligarse a hacer lo que esa misma pareja hacía en otro momento de la relación (las circunstancias cambian y el erotismo también).

+ Intentar seguir los estándares internacionales, así como encuestas, promedios y estadísticas

+ Angustiarse por el deseo del otro y no entablar comunicación. “ya no le gusto”, “he engordado” “eatará con otro/otra”…. Antes de pensar por el otro, y si no están a gusto con la frecuencia de sus relaciones sexuales, habla con tu pareja.

+ Ver el sexo como una meta estresante. Cuando tratas de tener sexo por deber, no se disfruta de la misma manera, mejor inventa cosas diferentes para activar el deseo.

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Sin embargo, sí hay cifras, estudios y bibliografía al respecto, como el reciente The New Naked: The Ultimate Sex Education fo Grown-Ups (Soucerbooks), obra del célebre urólogo norteamericano Harry Fisch. En sus páginas, el doctor se agarra a estadísticas extraídas de la población estadounidense para aportar datos como que la media de erecciones diarias de un hombre supera la decena (incluyendo las erecciones parciales), que para los adolescentes y veinteañeros puede ser común practicar sexo con sus parejas varias veces al día o que la media generalizada para el acto sexual es de dos a tres veces en semana.

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Detallemos: una vez cada dos o tres días para los menores de 30 años, dos veces a la semana para los situados en la franja de edad 30-50 años y menos de una vez a la semana para las parejas mayores de 50. Son conclusiones del American Sexual Behavior Study.

Harry Fisch continúa en su libro explicando lo que ya sospechábamos: es más fácil tener sexo cuando se tiene pareja que cuando se está soltero. E incide en el factor de la calidad: “Hay parejas que hacen menos el amor que otras, pero están más felices con lo relativo al sexo. Porque la calidad siempre gana a la cantidad. De eso va la satisfacción”.

En cuanto al tiempo del acto sexual, The New Naked describe cómo distintos experimentos científicos en los que se ha observado a parejas durante la cópula, han finalizado con grandes diferencias en cada caso: desde 2 minutos o más de 40. “Un sorprendente 45% de los hombres termina el acto sexual demasiado rápido, en apenas dos minutos. No es suficiente para una mujer, que suele necesitar al menos 5 minutos y normalmente más de 7 para llegar al orgasmo por penetración vaginal”, concluye el doctor en su libro.

Lo que es peor, está demostrado científicamente que si la pareja disminuye la frecuencia sexual, cada vez se hará menos presente el deseo, e incluso puede desaparecer, es decir, el deseo sexual y la frecuencia en el coito están directamente relacionados.

Ley de Fisher

El ejemplo que da el científico es que si una persona mantiene, por ejemplo, dos coitos a la semana, cuando disminuye la frecuencia sexual (a una o ninguna) sentirá un deseo sexual intenso que lo llevará a la necesidad de satisfacerlo. Pero, si esa persona no retoma las relaciones sexuales por un periodo más prolongado, el deseo disminuirá poco a poco y puede llegar hasta desaparecer.

La ley también aplica a la inversa. Cuando una persona tiene una frecuencia sexual de dos veces a la semana (siguiendo el ejemplo anterior) y aumenta el número de coitos (siete veces a la semana o más), sentirá saciedad sexual, pero si continúa con ese ritmo el cuerpo se adapta y pide más.

La conclusión es simple: mientras más relaciones sexuales mantenga una pareja, sentirá más deseo y su cuerpo pedirá más.

Pero…¿Qué pasa cuando surgen conflictos de frecuencia? (discronaxia o disritmia sexual)

En un clásico filme de W. Allen, “Annie Hall”, se ve uno de los conflictos que tienden a dividir a mujeres y varones. La pantalla se divide en dos y se ve simultáneamente a ambos miembros de una pareja en consulta con sus respectivos psicólogos. El terapeuta le pregunta a él “¿Cuántas veces hace el amor?”. y él responde: “Poquísimo, tres veces a la semana”. Cuando el psicólogo le pregunta a ella, ella responde: “Muchísimo, tres veces a la semana”.

Cuando surgen conflictos de frecuencia (una de las dos personas desea tener relaciones más o menos frecuentemente que la otra), la relación de pareja sí puede verse adversamente afectada.

El que quiere mayor frecuencia de relaciones comienza a frustrarse cada vez más. Siente el rechazo de su compañero y hasta suele dudar sobre su grado de atracción. Algunas personas llegan a creer que su pareja ha dejado de quererle o que no desea mantener relaciones porque quizás esté con alguien más. Dudan de su atractivo, dejan caer su autoestima. No saben ni entienden qué están haciendo mal y se preguntan si su pareja estará enfermo/a o la situación quedará así para siempre.

En tanto, la persona que es más pasiva se siente incomprendido y muchas veces duda sobre si su comportamiento es normal. Crece su miedo sobre la obligación de tener que “cumplir” sin ganas, para que no se vaya con otro.

En estos casos es imprescindible que se trabaje la comunicación sexual abierta y honesta, que se evalúen los motivos por los que existe el cambio en el deseo, las alternativas de satisfacción que uno u otro tiene, y que se fomente la intimidad emocional de la pareja a toda costa, independientemente del aspecto sexual.

Las estadísticas señalan que la frecuencia sexual depende de la edad y de los años de pareja, pero también de las situaciones por las que atraviesan los individuos y la relación de pareja. 

No se trata de centralizar el problema en torno al número de relaciones que se tienen por semana, sino de pensar en lo que esas relaciones significan en términos de placer y satisfacción. La responsabilidad es obviamente de ambos, y representa el esfuerzo que cada uno hace por satisfacer las demandas y deseos de la pareja.

Imágenes: Google Imágenes, Pinterest

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