Guerrilla a los Kilos

Estoy gordita y lo sé. Y lo digo así cariñosamente “gordita” porque evidentemente no me gusta el nombre correcto: gorda. Pero no por lo que representa que lógicamente va más allá de cualquier interpretación ofensiva que se pueda hacer de este adjetivo calificativo, sino porque siempre me he querido bastante y no me he visto demasiado mal, la verdad. O al menos esa es la sensación que tengo. Unos dirán que “quererse” no es dejarse envolver por grasa innecesaria y algunos casos peligrosa, que ya sabemos todos que no estar en forma para la salud es malo, pero jo!, permitidme que me queje en voz alta de lo fáciles que son de atesorar esos “kilos de más” y ¡¡de qué forma más sigilosa y traicionera, malditos!!

Y luego está todo eso de la genética, y bla, bla, bla. No voy a poner aquí que tengo una hermana delgadísima. Tampoco puedo obviar que mi cuerpo ha parido a tres rollizos y preciosos bebés, y eso, en mi caso y en el de millones de mujeres, también ha dejado huella. Son preciosas heridas de guerra que todas las madres guardamos con orgullo, aunque, no nos engañemos, mola más parir en el quirófano y que te reconstruyan en el de al lado ¿verdad? Pero vamos a dejar este privilegio para las mujeres que se lo puedan permitir, el resto de las mortales nos hemos apañado con lo que ha quedado, qué le vamos a hacer.  También las hay que tienen cinco hijos y se quedan igual. A estas las odio directamente, (de buen rollo).

11004622_1817971881760692_1466981321798066430_o

Pero bueno, todo tiene un limite y es ahora en el meridiano de mi vida con mis hijos ya criados y mayores y el vicio del tabaco desterrado de mi vida hace ocho meses ¡victoria! (dejando una propina de 9 kilos de más!!), que decidido emprender una nueva batalla con todo esto del peso. Como no acumulo kilos de los que se pueden guardar en el banco, voy a intentar “soltar lastre” y que sea lo que ¿Dios? quiera. Tiene que ser orgasmatrónico pedir una talla menos a la dependienta en lugar de una más.

Y es por eso que me comprometo a asumir un nuevo reto y para más inri , públicamente. Voy a hacerle la #guerrillaaloskilos y para ello ya cuento con la ayuda de mi nuevo Personal Trainer: Marc Llompart. Ya llevo dos semanitas con él y la verdad es que de momento solo puedo hablar maravillas de él que asiste sonriente como entrenando en “modo bebé” me ahogo, me quedo sin aliento, toso, estornudo, y lloro. ¡Menuda joya le ha tocado! Pero claro, que si lo consigue conmigo se va a llenar de gloria. Sí (dirán), ese chico, ¿cómo se llama? el que ha hecho adelgazar ¡a la Llabrés! En fin, no os voy a mentir, me sigue dando una pereza tremenda hacer todo esto, pero saber que él llega a casa y luego salimos a la calle a caminar, correr y hacer ejercicios me recuerda músculos que no sabía ni que existían. Me siento como una celeb recibiendo en su casa a un chico guapo y atlético que con un cronómetro en la mano y la mejor de sus sonrisas te dice, ¡Hola guapa! ¡Vamos a trabajar! y tu dices, ¡claro! (está claro que él tiene mucho más claro que tu de qué va todo esto), suspiras y haces lo que te diga sin rechistar. Ya no hay vuelta atrás nena.

11229914_10207368385826969_8153066362571768041_o

Lo bueno de todo esto es que he re-descubierto tres cosas: lo bonito que es el campo, qué calor hace fuera de la oficina sobre las 10 de la mañana, y ¡qué sensación más rara la de ir sin tacones! No os cuento la cara de flipe cuando le dije que eran mis primeras zapatillas en los últimos 10 años. (Le mentí, por lo menos 14 años o 20, yo qué sé!!!, nunca he tenido, ni chandal tampoco, ni para limpiar en casa) Antes muerta que sencilla.

Y heme aquí haciendo encaje de bolillos para que nuestros horarios cuadren y acometamos nuestro objetivo del cual daré buena cuenta aquí, de forma progresiva y espero que ¡animada!

11270248_10207368385426959_6292597353976497981_o

De momento, alimentándome como me indica mi nutricionista (puaaaj, me lo ha prohibido todo y para alguien como yo que asiste a muchos eventos, eso es una espina en el pie), pero en fin, tras varias sesiones con Marc, la boquita más cerrada que nunca, ya han caido los tres primeros. Voy a por vosotros ¡y lo sabéis! ¡Temblad, malditos, temblaaaaaaad!

Qué yo también tiemblo de pensar que mañana a primera hora viene mi sonriente trainer 😉

ACOTACIONES:

Marc Llompart es un joven y experimentado personal trainer o entrenador personal. Atleta desde la adolescencia está claro que lo suyo con el ejercicio es amor pasional, una simbiosis perfecta entre el equilibrio y la naturaleza. Os invito a descubrir su web en www.marctraining.es Me consta que tiene muchísimos clientes satisfechos y no me extraña, ya que consigue cambiar la naturaleza por cosas tan tediosas como las máquinas en una sala. Le admiro por eso, por su humor,  y por su infinita paciencia.

P.D. Se aceptan ánimos.

 

 

1 Comment
  1. ¡Ánimo Sandra! ¡Seguro que lo consigues!
    Asegúrate de asistir a los eventos sin hambre para no sucumbir a la tentación! Y a ver si los caterings se apuntan a la vida saludable y ponen las crudités de moda!
    ¡Seguiré atenta a tus avances!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR