La actitud de Doña Letizia

Como no podría ser de otra manera, esta semana volvemos a hablar de Doña Letizia, pues sigue siendo portada de multitudes revistas por su comportamiento protocolario.

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La pasada semana se celebró el centenario del nacimiento de Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, y por ello se celebró una misa a la que asistió la Familia Real al completo. Por una parte reapareció la Infanta Cristina después de casi 2 años sin asistir a ningún acto con su Real familia. La hija menor de los Reyes acudió con un semblante serio y nervioso, tanto que, al terminar la misa, salió con los ojos llorosos. La Reina salió detrás de su hija para darle consuelo detrás de los objetivos de las cámaras y “algo” consiguió, pues volvieron las dos al posterior cocktail.

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¿Y cuáles eran los motivos de esta tristeza?, ¿será por recordar a su estimado abuelo? o ¿será por la presión que stá viviendo su marido en los Tribunales? Mejor, dicen las malas lenguas que fue por la actitud de Doña Letizia hacia ella. Tan amigas que eran antes y resulta que ahora se esfumó todo este “buen rollo”, hasta el punto que la Princesa de Asturias hizo todo lo posible para evitar saludar a su cuñada. De ahí a su rostro serio y forzado.

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Hablando de la Princesa, ésta no conoce aún muy bien el protocolo oficial. Después de tantos años en la Familia aún no es capaz de dominar los procedimientos protocolarios. Aunque todo hay que decirlo, iba muy correcta vestida con una falda-chaqueta de Felipe Varela, siendo la cuarta vez que lo lucía en un acto oficial. En mi opinión se merece un halago.

ESPAÑA CENTENARIO DON JUAN

Primero sorprendió que Doña Letizia no comulgara junto a toda la Familia Real, que siempre llevan a cabo este acto religioso. Desde luego es muy respetable, pues es un hecho creyente o no creyente y cada uno es como es y sobretodo, totalmente voluntario.

ESPAÑA CENTENARIO DON JUAN

Pero más sorprendió aún cuando no hizo la reverencia al Santísimo. En este caso ya no se trata de ser creyente o no creyente, se trata de un mero hecho protocolario, así como se le hace a un Jefe de Estado. ¿A caso no le gusta que se lo hagan a ella? Pues desde mi humilde punto de vista, creo que es una falta de respeto al resto de asistentes y al protocolo en sí.

Y es que ya lo dice el refrán, en todas las casas cuecen habas.

 

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