La mejor relación es… ¿Dónde está el secreto?

Por Antonio Hidalgo Ansón, Coach-Asesor Personal (www.ahidalgoanson.com)

Si tuvieras que continuar la frase del título de este post, ¿qué pondrías? ¿Cuál crees tú qué es la mejor relación, de pareja o amistad? ¿La podrías definir en cinco puntos?

Cuando nos imaginamos cómo sería nuestra amistad o pareja ideal, se nos pone una sonrisa de oreja a oreja, pensando en lo bonito que sería tener a alguien así, si es que no lo tienes ya. A veces lo tenemos y no nos damos cuenta por algo que podemos llamar filtros mentales.

Hemos recibido una educación, nos hemos criado en una cultura concreta, tenemos unos valores y unas creencias, que sumado a todo lo que nos venden en televisión, prensa y revistas, hace que tengamos una gran cantidad de filtros, que de manera inconsciente, nos proyectan esa imagen ideal de “relación perfecta”, y nos pasamos la vida buscando a nuestro príncipe o princesa azul, o a esas amistades que vemos en las pelis que son la bomba, que nunca fallan, que siempre son felices…

Amistad

Luego llega el momento “chasco”, en el que la rana no se convierte en príncipe, y nos convencemos que eso pasa  solo en las pelis o en los cuentos, y de nuevo metemos otro filtro para autojustificarnos o culpar al mundo o a la otra parte, porque claro, nosotros nunca fallamos, vamos siempre de príncipes o princesas.

No hablemos ya cuando tenemos un desencanto de los grandes, y aparecen frases como: todos los hombres son iguales, o al revés; o al final todo el mundo falla, no te puedes fiar de amigos ni de nadie.

¿Cuál es el secreto que puede hacer que tengas esa relación de amistad o pareja que tanto quieres?

Una clave fundamental para mí está en lo que a veces llamamos “defectos o imperfecciones”, eso que a casi nadie nos gusta reconocer y que todos, todos, tenemos.

–       Propios: ser consciente, aceptar y asumir las propias limitaciones, “defectos”, fallos, hasta dónde podemos llegar y hasta dónde podemos dar.

Alguno se sorprenderá de que este punto lo ponga lo primero, y lo hago a conciencia, y para mí aquí radica la perfección de cualquier relación.

Si este punto lo tenemos asumido, nunca pediremos más de lo que podemos dar; aceptaremos que la otra parte como ser humano, al igual que tú, tienes sus limitaciones. Este punto forma parte del amarse, de verdad, a uno mismo.

–       Ajenos: cada persona es un mundo, con sus virtudes y defectos.

 Las virtudes nos gustan a todos, sin embargo, existe la otra parte, defectos o cosas en los otros que no nos pueden gustar del todo, y eso hay que tenerlo siempre en cuenta en todo tipo de relación, se tienen que integrar.

 

Hace poco le oía a Mikah de Waart, su teoría para que las relaciones funcionen, y decían que si conoces hasta dónde puedes pedir o te pueden dar tus amigos o pareja, y esto lo asumes y aceptas como parte de la relación, funcionan como la seda, porque no pedirás más de lo que te pueden dar. Os aseguro que funciona, se acaban los enfados, sabes hasta donde pueden llegar.

Termino con una frase que se le atribuye a William Shakespeare: “La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.”

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