La vida como obra de arte

Por Anna Schnabel

Intentas comprender el mundo sin éxito, buscando desorientada un sitio confortable en los márgenes de la gran ciudad. Nunca te has amado, tal vez porque no entiendes bien quién eres cuando te interpretas en los ojos ajenos. Te escondes, te silencias y te revistes de indiferencia. Dime, ¿cómo lo haces para reprimirte tanto? ¿Cómo has aprendido a ignorar lo que en realidad te atrae y te agita el alma? Pues yo hoy te digo: no estás sola, hay más gente habitando los márgenes -los inútiles, los locos, los inadaptados. Ellos saben bien lo asfixiante que es la cárcel de la normalidad, ésta que controla y da forma a nuestros cuerpos, produciendo saberes y verdades que nos alcanzan la carne y colonizan nuestros gestos, discursos, miradas, deseos.

Deja de pedir peras al olmo. La opresión que te asfixia es simbólica, puedes aflojar el lazo que te aprieta el pecho. Ser libre es huir de la servidumbre de ti misma, pensar por ti misma. Puedes abandonar un camino que no quieres recorrer, solo requiere valentía y sinceridad. Cuestiona el mundo, emancípate, ilumina a otros que están perdidos, ríete de lo habitual por quimérico. ¿No sabes quién eres? Idéate, imagínate, invéntate, autodefínete, autoprodúcete, proporciónate tus propios valores. Toma partido, sé artífice de una vida bella y haz de ti algo inédito. Que la muerte te halle saciada de plenitud y en un mundo donde la gente es lo que quiere ser.

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“Tal vez el objetivo de hoy en día no es descubrir quiénes somos sino rechazarlo.”
(M. Foucault) / Ilustración de Anna Schnabel

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