“Los Celtas: Un mundo por descubrir” de Rosa Santizo

Por Milos de Azaola.

La sevillana Rosa Santizo, colaboradora habitual de revistas como Avalon y Misterios 2.0., es una escritora con un gran talento. Un servidor la ha entrevistado con ocasión del lanzamiento de su primer libro, “Los celtas. Un mundo por descubrir”, publicado por la editorial Seleer, que recomiendo a todo el mundo que quiera saber más de esta fascinante civilización.

¿De dónde viene tu fascinación por el mundo celta?

En realidad, es un tema que siempre me ha gustado mucho, no sé exactamente cuando surgió mi pasión por este mundo, quizás podría decir que desde siempre me han llamado muchísimo la atención todo lo que envuelve esta cultura, la magia que desprenden sus ritos, sus creencias, su forma de vivir y ver la vida. Eso creo que es lo que me ha atraído siempre y lo que me ha llevado a querer saber más sobre unos pueblos que pienso no están tan alejados de nosotros como podríamos pensar.

¿Qué importancia tiene para ti la cultura celta?

Pues para mí muchísima, la verdad. Siempre he pensado que sin esa cultura el mundo no sería lo que es, me refiero en cuanto a creencias, a esa parte espiritual, religiosa, hacia la que todo humano, sin saber quizás porqué nos sentimos tan atraídos. Cada cual le da un nombre, o no se lo da, pero lo cierto es que ese afán de saber, de conocer que hay más allá de este mundo material lo tenemos todos. A todos nos gustaría poder descorrer ese velo, y ver qué hay al otro lado. La cultura celta, desde mi punto de vista, es sumamente importante, ya que nuestras fiestas, muchas de nuestras costumbres provienen de allí. Bebemos directamente de la fuente de las creencias de estos pueblos, que como ya he comentado no difieren tanto de nosotros. Creo que en esta cultura está el origen de la nuestra, e incluso me atrevería a decir que el cristianismo no sería lo mismo sin los celtas o quizás simplemente no sería.

Se han escrito muchos libros sobre los celtas, y muchos de ellos parecen limitarse a repetir siempre los mismos tópicos. ¿En qué dirías que se diferencia tu libro del resto?

No sé si el mío es diferente o no a los ya escritos. Mi libro sí he de decir que no es un libro de historia, evidentemente contiene elementos históricos, pero tiene mucho también de esa magia, de esos mitos y leyendas que acompañan a estos pueblos.
Es un libro que invita a la reflexión, a acercarnos de nuevo a esa parte espiritual que tan olvidada se tiene por los avatares de la vida, intento por medio de él que la mujer y el hombre de la actualidad, vuelva a lo natural, que no sigamos dándole la espalda a una tierra a la que le debemos toda nuestra existencia. Si seguimos así, mal camino estamos tomando. Creo que aún estamos a tiempo de rectificar, de dejar de dar tanta importancia a lo material, entender que no se necesita tanto para vivir en plenitud.
Hablo también de la fuerza que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior, pero que en muchas ocasiones ni lo sabemos. De cómo usarlas en nuestro beneficio.
No sé como digo en qué se puede diferenciar de otros libros que tratan el mismo tema, pero lo que sí te puedo asegurar es que intento acercar al lector a las raíces de esta maravillosa cultura, compartiendo sus historias, sus leyendas, de las que tanto tenemos que aprender.

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¿Qué crees que puede aprender el hombre moderno de las civilizaciones del pasado?

Muchísimo, pienso que en no pocas ocasiones cuando hablamos de civilizaciones pasadas, las vemos como demasiado lejanas. Pensamos que ahora somos mejores, más listos, que sabemos más, que no somos tan salvajes. Nada más alejado de la realidad, olvidamos o no queremos ver, que eran personas como nosotros, con las mismas ilusiones, anhelos, deseos, necesidades, penas y alegrías. No estamos tan lejos de estas personas del pasado. Quizás hemos cambiado usos, costumbres, pero la esencia es la misma. Y sí hay que aprender, por ejemplo de los celtas que es el tema del libro, creo que podemos aprender esa pasión, ese conocimiento que de todo lo natural tenían. El saber que poseían de cada árbol que les rodeaba, la importancia que tenía para ellos esos cambios de estación, los diferentes ciclos por los que pasaban cada uno de ellos desde el mismo momento de nacer, dando atención a cada señal que se les presentaba. Sacar provecho, siempre con el mayor respeto por lo que les daba la vida, plantas, animales, ese entender el lenguaje que la naturaleza les transmitía. Cómo sentían las energías que se movían a su alrededor, y que normalmente asociaban a mensajes dados por esas Diosas y Dioses en los que creían, de los que se nutrían.
Sus vidas no eran más fáciles, ni más difíciles. Ni mejores, ni peores, simplemente eran diferentes, y es de esas diferencias de las que debería el hombre actual querer nutrirse, pienso que si hiciésemos esto, tomaríamos más conciencia de nuestro ser interior.

En tu obra nos muestras que los celtas sentían un profundo respeto por la naturaleza. ¿Dirías que hemos perdido ese respeto?

El respeto, la veneración que los celtas sentían por la naturaleza, creo que es algo que no se nos escapa, por mucho que se nos diga pienso que no lo entendemos a plenitud. Para ellos, la naturaleza era su vida desde el mismo momento de nacer, todo giraba entorno a ella, todo su bienestar dependía de lo que la Tierra como madre les proporcionase, por ello sus fiestas, sus Dioses, su existencia giraba alrededor de algo que para ellos era totalmente normal.
Hoy día por desgracia, no es así. Cada vez nos alejamos más de una naturaleza con la que no convivimos, que para verla tenemos que coger el coche, a la que nos acercamos de una forma artificial, donde esos bosques, esos parajes ya casi inexistentes, no nos hablan, no nos dicen nada. El ser humano en su ansia de controlar, de dominar todo, de obtener ganancias a corto plazo, no ha respetado esos lugares que antaño eran sagrados, destruyendo esos puntos de energía, haciendo que estos bosques queden desolados, empobrecidos.
La respuesta a tu pregunta, es un sí rotundo. El respeto a la naturaleza, como civilización, se la hemos perdido totalmente. Y aunque esto es más que sabido, es muy poco lo que se hace para parar esta sinrazón, vivimos en un mundo tan sumamente material, que cualquier cosa es válida si de por medio hay un puñado de monedas.

¿Cuál era el papel de la mujer en la sociedad celta? ¿Existía una verdadera igualdad de sexos?

La mujer celta tenía un gran peso en su sociedad. Hay quienes opinan, que su papel se ha idealizado en demasía. Personalmente pienso, que aunque esto fuese así, la mujer celta gozaba de muchos más privilegios de los que otras mujeres de su tiempo tenían, e incluso me atrevo a asegurar, que la mujer celta estaba mucho mejor considerada que la gran mayoría de las mujeres de nuestro tiempo. Echemos si no un vistazo a la situación actual de las mujeres en la mayoría de países, e incluso en los llamados países desarrollados en muchas ocasiones los privilegios son papel mojado.
La mujer celta no dependía del hombre, ellas eran dueñas de sus vidas, podían heredar, casarse con quienes quisieran, eran educadas desde la cuna como los varones, podían disponer de bienes materiales, ser las cabezas de familia, divorciarse… como digo privilegios de los que en su época no gozaban otras mujeres, e insisto hoy día en muchas partes del mundo tampoco las mujeres disfrutan de estas libertades.
No hay que olvidar, que las mujeres celtas también podían ser guerreras, aunque hay expertos que aseguran que no era lo habitual, pero sin embargo no son pocos los nombres que nos han llegado de la existencia de estas mujeres. Guerrera, reinas, Diosas, las mujeres sin duda tenían un papel crucial en la vida de los celtas. No eran ciudadanas de segunda.

16111691_1524762820872564_227615851_nLeyendo tu libro, uno tiene la sensación de que consideras a los celtas y los nórdicos pueblos hermanos. ¿Es así?

Los considero hermanos desde el punto de vista que beben de las mismas fuentes. Muchas de sus creencias, mitos, dioses, forma de ver la vida tienen mucho en común. Creo que en cuanto a esto, están estrechamente relacionados. Por ello hablo de ellos como hermanos, no creo que estuviesen muy alejados en cuanto a la forma de ver el mundo que les rodeaba. Compartían la magia, la fuerza, las energías que recibían de la naturaleza y de todo lo que la habitaba, cogiendo lo que ésta en su generosidad les ofrecía sin abusar, sin tiranizar al medio que les sustentaba. En esto, como en otros aspectos pienso que eran muy similares.
El respeto a su entorno, la sabiduría que mostraban no diezmando lo que les sustentaba era algo que compartían ambos pueblos.

En tu obra también hablas del ciclo artúrico. ¿Qué dirías que se esconde tras la misteriosa figura del rey Arturo? ¿Crees que existió realmente, que es sólo un símbolo o ambas cosas?

En el libro hablo de Arturo como mito, aunque quizás como toda leyenda, tenga una base más real de lo que podamos imaginar. Ahí comento algunos personajes históricos en los que los expertos han visto a este influyente rey. Quizás Arturo tenga más de mito que de realidad, un ser formado a partir de las características de otros que sí existieron. Sea real o tan solo una leyenda, lo que sí es cierto es que ha influido en gran manera, en la formación del mundo tal como lo conocemos.
Desde mi punto de vista, el cristianismo no sería lo que es, si este personaje no hubiese existido. Por ello, si no existió tuvo que ser inventado, él es pieza clave en las creencias que hoy compartimos. Un personaje del que es imposible prescindir, no olvidemos la curiosa forma de su nacimiento, cómo se rodearon los acontecimientos para que se convirtiese en ese gran rey al que aún hoy se sigue esperando como salvador no sólo quizás de Inglaterra, sino también por qué no, del mundo.
La magia es lo que tiene, hace posible lo imposible. Quién sabe, puede que algún día se obre el milagro, y seamos capaces de ver más allá de lo que la materia nos ofrece.

Como escritora que eres, ¿qué opinas de esos antiguos narradores de historias llamados bardos? ¿Dirías que entre los celtas un bardo estaba mejor considerado de lo que lo está un escritor en nuestra sociedad?

Ya un siglo antes de nuestra era, el historiador griego Diodoro de Sicilia, decía en sus escritos como entre los celtas de la Galia habían lo que se llamaban: “poetas líricos llamados bardos, que acompañaban sus canciones con instrumentos semejantes a las liras. Estas canciones incluyen poemas de alabanza y sátira”.
Eran sumamente importantes para una sociedad que carecía de escritura, que se alimentaba de esa transmisión oral para conocer, para saber, para aprender de otros lugares. Ellos eran los transmisores del saber, así que ya ves la gran relevancia que tenían.
Eran muy apreciados, y no te creas que era sencillo convertirse en uno de ellos. Pasaban por una fuerte instrucción, tenían que poseer una gran memoria, eso era fundamental, como digo en mi libro eran contadores de historias y más. Eran educados en las historias, en las tradiciones de su pueblo, encargados de transmitir ese saber a las futuras generaciones. La verdad es que eran muy respetados por todos.
Y pienso que sí, que los bardos estaban mucho más considerados que los escritores actuales. Aunque, como bien sabes, no todos los escritores gozamos de la misma consideración. Se hace muy complicado, ser escritor en un país donde la mayoría de la gente no lee. Evidentemente lo que desea el escritor es que le lean, en fin, en este mundo todo está muy comprado y muy vendido. Como bien sabes, no siempre lo mejor es lo que más gusta.

Dicen que la historia la escriben los vencedores, y a lo largo de la suya los celtas fueron vencidos por muchos de sus vecinos, como los romanos y los anglosajones. ¿Crees que eso ha influido en cómo les ha tratado la historia tradicionalmente?

Sin duda, la historia como bien dices la escriben los vencedores, eso siempre ha sido y es así, por lo tanto a mi modo de ver, lo que nos dicen los vencedores ha de ser mirado bajo lupa. Es decir, no podemos creer todo lo que ha llegado a nosotros sobre los vencidos, porque de lo que se trata cuando vences a alguien, no es solo de doblegarlo, también de hacerlos ver como los malos, los que había que aniquilar porque eran salvajes, demonios a los que exterminar por el bien de todos.
Entonces, bueno ha llegado de todo, pero en muchos casos se nos presentan a estos pueblos como “bárbaros” en el sentido de salvajes, gentes incultas, sin principios, sucias, casi demoníacas. Hoy día se sabe que esto no es así. Los celtas tenían una gran cultura, una diferente, una de la que deberíamos enriquecernos. Es el mal de la humanidad, un mal del que parece no se aprende, destruir lo diferente, en vez de coger, nutrirnos de lo que no conocemos, empaparnos de todo ese conocimiento distinto, pero no por ello peor. Cuánto se habrá perdido para siempre, por esta gran estupidez humana. Pensar que solo lo nuestro es válido y que lo demás es inferior, eso sí que es incultura.

Los celtas no tenían una visión lineal del tiempo, sino que para ellos todo se movía en ciclos, como bien dices en tu libro. Si nos atenemos a su mentalidad, ¿crees que podría haber en el futuro un resurgir celta?

Yo diría que ya lo hay. Echemos un vistazo a esas religiones llamadas neopaganas, en un intento de recuperar todo ese saber ancestral, adaptándolo por supuesto a nuestros tiempos, pero sin perder esa esencia que lo impregna todo.
Sus fiestas han sido recuperadas, ya a nadie les son ajenas si se habla de Yule, de Beltane, de Samhain… fiestas cristianizadas, pero que cada vez suscitan más nuestra curiosidad por saber qué son, de dónde vienen, que similitudes guardan con las festividades que celebramos hoy.
Muchos son los que vuelven de nuevo su rostro a los Dioses primigenios, esos que fueron olvidados, relegados y que ahora son rescatados, devolviéndoles la vida que les fue arrebatada al dejar de creer en ellos. De nuevo con cada persona que los nombra, que los incluye en sus vidas, éstos antiguos cobran fuerza haciéndose visibles, abriéndose paso en un sector de la sociedad que cansada de lo superficial, quiere regresar a esa Madre a la que intentan rescatar del ostracismo en el que ha estado tanto tiempo, así esas antiguas deidades se están poco a poco haciendo un lugar visible entre nosotros.

Por último, hagamos un ejercicio de imaginación: ¿cómo crees que sería el mundo actual si la civilización celta hubiera prosperado en vez de sucumbir frente a otras civilizaciones?
Evidentemente ni que decir tiene que sería muy diferente.
A mí me gusta pensar que sería un mundo más espiritual, donde la armonía y el equilibrio tendrían cabida. Donde palabras como machismo y feminismo ni tan siquiera existirían porque no serían necesarias, al existir respeto, verdadera igualdad entre los géneros, donde unos aprenderíamos de los otros, de esas diferencias que en vez de alejarnos nos acercarían. Dónde las mujeres no serían tratadas como objetos para el placer puramente masculino, por lo tanto no se negociarían con los cuerpos de las mujeres, no se comprarían, no serían tratadas como recipientes donde el varón echar sus miserias, no se nos usaría como reclamo publicitario, no se nos mostraría en escaparates, no serían ciudadanas de segunda, de tercera, en definitiva, no se pisotearía nuestra dignidad, nuestros derechos.
Dónde como digo al existir una igualdad real, todos gozaríamos de los mismos privilegios, sin ser la mujer culpable de todos los males de la humanidad, sin ser insultadas por acciones que si las hacen los hombres a estos se les aplaude. Educadas de igual forma, para ser no esposas, madres, esclavas, sirvientas, santas o putas… sino compañeras en igualdad, al igual que ellos serían nuestros compañeros. Ni mejores ni peores, ni más ni menos, iguales pero diferentes, unas hermosas diferencias de las que aprender, de las que nutrirnos. No ser vistas como trozos de carnes para consumo.
Una convivencia, más cercana con la naturaleza, un respeto a lo que esta nos ofrece cogiendo tan solo lo necesario, cuidando de dejar un mundo mejor a las futuras generaciones.
Supongo que todo esto que digo es demasiado utópico, quién sabe como sería el mundo si lo celta no hubiese sido ahogado. Me gusta creer que todo sería mejor, al menos para nosotras las mujeres.
Ya para terminar, me gustaría terminar diciendo, que debemos tomar conciencia que antes que mujeres, hombres, negros, blancos, ricos, pobres… ante todo somos personas, creo que si nos viésemos así las cosas podrían comenzar a cambiar. Y por supuesto, lo que no deseemos para nosotros, o para los seres que amamos no deberíamos verlo bien en otros o desearlo para otros. Algo que parece tan sencillo, al parecer no lo es.

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