Mi secreto

Está claro que después de publicar este Post el título, paradójicamente, pierde todo el sentido. Pero este secreto vital que me acompaña y me ha hecho imbatible (casi) tampoco es tal, pues he descubierto que son miles los hombres y mujeres en el mundo, desde la más remota antigüedad, que lo conocen y transmiten. Sólo que yo no lo conocí hasta que me puse a buscar, y ahora que tengo algunas respuestas me toca compartir lo aprendido

En esa búsqueda de verdades conocí la historia de Nicholas Forstmann. Un norteamericano de muy buena familia que tenía una vida de cuento: alto, guapo, trabajador, casado con una bellísima mujer que le amaba y con quien tenía tres hijos fabulosos. Nick, tras haber logrado culminar sus estudios en la prestigiosa universidad de Georgetown (creo recordar que el rey Felipe VI en tiempos de ser príncipe también estudió allí), fundó una empresa financiera junto con su hermano y con mucho trabajo, talento y dedicación logró un gran éxito profesional que le hizo rico. Forstmann había logrado su sueño siendo relativamente joven y era uno de esos multimillonarios con edificio propio, avión privado y vacaciones en las islas del Caribe, pero a los 52 años, un trágico día después de un chequeo por unas molestias sin importancia, le fue anunciado que un cáncer terminal se había adueñado de su cuerpo y tras seis meses escasos de tenaz lucha, química y quirúrgica, contra la enfermedad, tuvo que despedirse de todo aquello que él amaba y que la vida le había otorgado.

En su lecho de muerte, antes de fallecer, Nick, muy sereno, entregó a su desconsolada esposa el mayor de sus legados. Un libro escrito por él: ‘What really matters’ (lo que de verdad importa) que por lo visto se puso a redactar en cuanto fue consciente de su inevitable y próximo final. En aquel testamento espiritual de unos 12 capítulos, hizo una revisión profunda sobre lo que era la verdadera amistad, sobre el amor, sobre el prestigio social y el dinero, necesario hasta cierto punto, y sobre las trampas de la vida, que uno va perdiendo por una estúpida ambición de poder, que es una falsa quimera, pues nuestra realidad es extremadamente vulnerable y frágil como un gorrioncillo. El millonario, antes de morir, trató de trasladar a su hijos esas claves de la felicidad, de las que él había sido plenamente consciente cuando se le acababa el tiempo, supongo que en un intento de evitar que sus hijos lo perdieran.

Nick hizo jurar a su esposa que nunca comercializaría el escrito, no deseaba que ningún interés económico ni comercial empañase la esencia y la grandeza de ese libro, absolutamente privado. Tan sólo se imprimieron 15 ejemplares que hoy son conservados como oro en paño por sus mas allegados. Yo vi uno.

La aventura de la vida está llena de casualidades (que no son tales) que me llevaron a encontrarme con una bellísima persona llamada María Franco que es quien me contó esta conmovedora historia y puso ese libro en mis manos (sólo pude ojearlo mientras charlábamos) y me dijo: _ No se puede reproducir, Carmen, pero sí que se puede contar esta historia, y todas las historias de aquellos que hemos entendido qué es lo que de verdad importa en la vida. ¿no te parece? María, con ese libro, recibió la inspiración necesaria y así nació la Fundación Lo Que De Verdad Importa (LQDVI) mediante la cual divulgó en un ciclo de conferencias las experiencias de personas que han vivido una situación límite o que han decido dar un cambio radical a su vida para presentarlas ante los jóvenes y así acercarles a valorar “lo que de verdad importa”. Así empezó lo de “compartir mi secreto”, y el próximo día 28 de abril la fundación Lo Que de Verdad Importa organiza uno de sus multitudinarios congresos en Palma (tengo entendido que desde el principio el éxito fue abrumador) y ya son más de 40 los que llevan organizados en el mundo con más de 120.000 mil asistentes. Y resulta que yo, junto con otros dos ponentes (Alex Corretja, ex tenista profesional que llegó a estar de los primeros en el ranking mundial de la ATP, y Jorge Font, esquiador profesional y discapacitado desde los 19 años), he aceptado el privilegio, y la enorme responsabilidad, de relatar ante un foro de unos 2.000 jóvenes el extracto que he sacado tras 47 años de intensas experiencias vitales y sacudidas emocionales que han hecho de mi una persona entusiasmada por la vida, optimista, fuerte y feliz. (En el fondo estoy aterrada)

Captura de pantalla 2015-03-09 a las 12.20.06

La ponencia durará menos de una hora, y el reto de poner negro sobre blanco (y darle voz) a tanta emoción, tanta aventura y tanta conclusión vital es una de las tareas más estimulantes y arduas a las que me he enfrentado desde la catarsis que supuso para mi escribir en 2009 la novela “Historia de un secuestro”, en la que narré lo que enfrentó mi padre en el zulo en el que GRAPO lo retuvo hasta morir, mientras mi marido y yo (embarazada de 4 meses) pagábamos un rescate millonario en París, lo vivido desde el minuto uno en mi casa y la tenaz lucha de mi madre y mis hermanas, la reacción del gobierno y la presión de los medios de comunicación que se entregaron en un principio a una versión morbosa y falsa de la realidad.

Soy consciente de que vivimos en una sociedad egoísta, competitiva, individualista y con un ritmo de vida frenético y estresante. Un mundo sujeto a intereses económicos y conflictos armados donde la integridad, el respeto, la solidaridad, la justicia o la compasión brillan por su ausencia; los valores más básicos se están dejando de lado y no somos felices. Por eso, el hecho de imaginar que mi experiencia pueda resultar de utilidad espiritual a unos jóvenes, a punto de empezar a tomar decisiones sobre lo que hacer con su vida, me llena de emoción y, en cierto modo, es una manera más (he recibido muchas otras) que la vida me brinda para darle sentido a tanta intensidad y sufrimiento vivido. Me abruma el reto, pero estoy profundamente agradecida a esta organización por confiar en mi para esta misión.

La vida es muy larga. A mi me ha dado tiempo de vivir la opulencia, la escasez, la enfermedad, la satisfacción de sacar adelante trabajos durísimos, el fracaso en otros, la humildad de dejarme auxiliar por desconocidos y el agradecimiento de poder hacerlo yo más tarde. La vida me ha dado tiempo para crecer en entereza y para valorar el ejemplo de mi padre, de admirar profundamente a mi madre, a cuya altura espero estar alguna vez, y también me ha dado el privilegio de ser madre, multiplicando por mil mi capacidad de sentir profundo orgullo y pánico atroz ante la posibilidad de perderlo todo otra vez . Mis hijos han sido mucho tiempo la fuente en la que se alimentó la fuerza de mi alma y ahora también lo es Dios (o la Luz, o el Ser o Alá, o como lo quieran llamar) en cuyas manos estoy, porque soy su hija, y voy más allá, porque yo misma soy esa Luz (esto suena raro lo sé, pero es que lo somos todos los que estamos aquí recorriendo nuestro tiempo). Soy consciente de las miles de casualidades increíblemente complicadas que han sido necesarias para que estemos hoy aquí y ahora. Por eso siento admiración por todos y cada uno de nosotros y por mi misma, con todos mis defectos, por que somos la culminación de esta gran obra maestra y porque además está nuestras manos lo que hagamos con ella. Esa es nuestra aventura.

Mi padre siempre me decía: “Picuca, sólo el sabio aprende en cabeza ajena”, supongo que consciente de la triste realidad humana de que casi todos necesitamos pasar por una experiencia traumática para darnos cuenta de lo que de verdad importa.

SKMBT_C25209031211460_0002-2 (1)

En el tiempo que estuvimos juntos aprendí mucho (lástima no tenerle ahora que soy adulta) pero cuando no lo tuve todavía aprendí mucho más, su intensa vida y convulso final, junto con la muerte de mi querido hermano Publio, me iniciaron en este trepidante viaje y me regalaron la capacidad, tan escasa como maravillosa, de ser profundamente feliz.

Antes he dicho que mis verdades me han hecho imbatible “casi”. Solo temo al sufrimiento de mis hijos y soy consciente de que no podré evitárselo, pero sí puedo darles armas para luchar (supongo que eso es lo que intentó Nick Frosstman) Por eso, sólo aspiro a que, sea que lo que sea que la vida les traiga (ojalá sea leve) sean los tres capaces de convertirlo en una oportunidad estimulante para crecer y disfrutar de hacerse grandes de espíritu, hombres y mujeres fuertes, de provecho, satisfechos de si mismos y por tanto felices.

Carmen Cordón

 

5 Comments
  1. Hola Picuca, soy Luis Manuel de Cap Sa Sal, el Jueves pasado enterramos a una maravillosa persona de 38 años que era un Amigo de los de Verdad y que literalmente salvó mi vida cuando de la muerte de mi madre y el cierre de su empresa (que tuve que asumir yo sólo) caí en una profunda depresión que me llevó a estar atado en la cama de un psiquiátrico en varias ocasiones. Pasé unos tres o cuatro años en la más absoluta oscuridad, inmóvil (mi padre contrató a una chica que simplemente doblaba mis extremidades para que no perdiera musculatura) valorando la idea única de suicidarme y como y porqué, y la vida, tan generosa ella, me mando mis angelitos terrestres y me ayudó quien menos me esperaba y de formas absolutamente altruistas mostrándome ante mis ciegos ojos como en verdad es la fuerza del amor la que mueve el mundo, Uno de estos angelitos, importantísimo, fue Pancho.Sigo regularmente tus escritos y me encantan, y hoy siento la necesidad de compartir (quizá en tributo al Gran Pancho) mi carta de despedida, él era ciego desde los cuatro años, cuando le cortan el nervio óptico por un tumor cerebral que también le afectó al desarrollo intelectual dejándolo con la inocencia intacta de un niño grande. Fue y es mi Gran maestro de Presente, él me mostró el secreto de lo realmente importante en esta vida. Un abrazo y gracias por compartir tus experiencias. Procuro cada día ser consciente de la escasísima probabilibdad que tenía yo de llegar a vivir un día más , y así, tirando del hilo de la casualidad, de compartir hoy este mensaje contigo, y me siento profundamente agradecido, agradecido por pasar por donde pasé. Perdona por la extensión de la carta pero he tenido el imperioso impulso de querer compartirla contigo después de haber leído tu maravilloso post con el que me he sentido muy identificado. Suerte con la ponencia!, lo harás genial!
    Un Abrazo
    A mi maestro de Presente
    Hola Pancho, mi gran maestro de presentes, mi mago del tiempo, mi compañero de aventuras, mi Grisly, mi amado Gran Grisly.
    Te lloro sin nostalgia porque no me dejas recuerdos, me dejas presentes, soy incapaz de pensarte sin sonreir, la intensidad y verdad de todos los espacio-tiempos compartidos contigo hace que al rememorarlos, automáticamente, se vuelvan presente, y por arte de magia los revivo a la velocidad del rayo.
    Te fuiste ayer amigo, tal como entrabas en los corazones con tu primera carcajada indomable. Sí hermano del alma, te fuiste como lo hace la pura energía, a bocajarro. Conociste a mis amigos, a mi hijo , a mi mujer, a muchos de mis conocidos. Todos te recuerdan con intensidad y te honran estos días luciendo orgullosos tu camiseta, la del ojo que todo lo ve.
    Ellos tampoco te recuerdan, cuando los veo o los oigo hablar de ti, me doy cuenta que te reviven en un solo instante y a la velocidad de la luz, en la alegría de su voz y su gesto, porque tenías el maravilloso don de entrar en los corazones a bocajarro, regalando presentes en estado puro con la inmensa generosidad de tu conversación, tu sonrisa y tu escucha.
    Prestidigitador del tiempo, aún me maravillo de cómo nos congelabas en el presente con una de tus anécdotas o explotando de alegría inundando todo el espacio hasta que nos dábamos cuenta que te habías olvidado de respirar. Respira Pancho, respira! Y vuelta a reír.
    Es lo que tiene la pura energía, libre de quejas y cargas y prejuicios, se trasmite y brilla y prende dentro de todos sacando lo mejor de nosotros.
    Uno de tus días favoritos para revivir fue uno de tus cumpleaños, yo te paseaba por tu centro comercial favorito, tu isla, y Cris, de incógnito, iba como un rayo de luz comprando e improvisando sorpresas, y se acercaban a ti los dependientes y las dependientas, unos con globos, otros con flores, otros con bocadillos, y te llamaban por tu nombre y te felicitaban, y qué gran misterio!, y qué mágico todo y que emoción. Y tú entregado al presente, conectándonos a todos con tu felicidad!
    Y Cris era feliz y yo era feliz y los dependientes y las dependientas eran felices y el centro comercial entero parecía que sonriera a tu paso, y tú en el centro, dirigiendo todo aquel espectáculo con el tembleque de emoción en tus manos y aquel grito de victoria que salía de tu garganta en tus sobrecargas de alegría.
    Llegaste a mi vida cuando todo para mí era oscuridad, y me enseñaste a ver con tus ojos, y jamás me juzgaste, y creía que te paseaba y eras tú quien paseaba mis ojos obligándolos a describirte los escaparates, y las fundas para móviles y las chicas, sobre todo las chicas que nos perfumaban alrededor.
    Te quiero Pancho, mi conseguidor de sueños, mi locomotora de risas, gracias por toda la luz regalada, por todas y cada una de nuestras aventuras, la flor de San Jordi para la mami, las catanias para Marta, el regalo para Guille, la camiseta, que aventura la camiseta! Estáis chiflados dijo la mami, no lo veo nada claro dijo Guille… Y nosotros a lo nuestro, a soñar… Y Pancho soñaba con hacer un anuncio por la tele con música de Sting, y yo quería vender 1000 camisetas por internet, y Cris nos devolvía a la tierra pero al viernes siguiente seguíamos soñando e imaginando, hay que venderlas muy baratas, y Pancho: podríamos regalarlas!! Y yo sí!, pero sólo a gente auténtica.
    Y Cris nos ayudó, e hicimos el sueño realidad, y vendimos casi doscientas camisetas, y le entregué a Pancho sus beneficios en billetes de 5 euros, y Pancho era rico y ya calculaba cuantos regalos podría hacer con todo ese dinero.
    Y hoy llevo tu camiseta en el pecho como la he llevado siempre, en primera persona, porque tampoco sabía cómo pintar mi sueño y porque quiero volver a ver con tus ojos.
    Gracias por salvarme la vida Pancho, por limpiar mi mirada, por demostrarme que la única fuerza que mueve este atareado planeta es el AMOR con mayúsculas, la energía pura del amor que tan perfectamente canalizabas y me hiciste visible a tu alrededor.
    Buen viaje Gran Grisly, sonrío y lloro de alegría de todas las aventuras que te aguardan, te imagino a estas horas volando y blandiendo tu espada láser sembrando en tu vuelo arco iris por el Universo entero pensando, buha! Cuando veáis todo esto, vais a Flipar!!.
    Mándanos alguno de vez en cuando, será nuestro tobogán particular.
    Te quiero maestro, te llevaré siempre en mis ojos del corazón.
    Tu Pollo, Tú Gran Pollo!

  2. Admirada Carmen. No me cabe ninguna duda que serviás de gran ayuda. Pese a que yo de joven ya tengo sólo lo que no se ve, te leo, te sigo y hasta te comparto con la intención de que a mi gente le hagan tanto bien tus escritos como me lo hacen a mi. Enhorabuena.
    Muchas gracias.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR