Mis visitas me roban el papel higiénico.

Crisis
Mis visitas me roban el papel higiénico.
(Imagen de www.masquecomunicación.com)

Biel Pol: Joana, esto de la crisis se tiene que acabar ¡ya! ¡La crisis me está arruinando!

Joana Pol: Ah, ya… a ti solito…

B.P.: ¡Demonio de mujer! No sé si es a mí solo, pero lo cierto es que la crisis me está fastidiando un montón. Ven, deja un momento a los invitados, ven conmigo, mira en el cuarto de baño. ¿Lo ves?

J.P.: …Ver… ¿el qué? Está distinto, pero ahora no caigo… Ah, ya veo. Antes tenías esta estantería llena de carísimos y exóticos potingues anti-edad y cosméticos de marca, y ahora usas deliplus.

B.P.: ¡¡¡Aaaaah, Joana!!! Eso es apretarse el cinturón, pero mira, ¡mira donde el rollo de papel higiénico!

J.P.: ¿Ah, eso? Ya veo. Se te ha acabado.

B.P.: No se me ha acabado, porque lo he repuesto esta misma noche, antes de la cena.

J.P.: Pues no lo entiendo. Ni la peor diarrea colectiva podría acabar con un rollo de papel higiénico en tan poco tiempo.

B.P.: Joana, es la crisis, ¡te lo digo yo! Últimamente me pasa cada vez que invito a alguien a cenar, mis visitas ¡me quitan los rollos de papel higiénico!

J.P.: ¡Qué tontería! ¿Para qué te iban a quitar el papel higiénico?

B.P.: ¡Para usarlo en su casa, por supuesto!

J.P.: Biel, que los tiempos están muy malos, ¡pero no tanto!

B.P.: ¡Que sí, que sí! Con lo observadora que tú eres, parece mentira que no te hayas fijado. ¿No has visto hoy cuando han llegado los invitados?

J.P.: Bueno… sí que me ha parecido un poco raro que no trajeran vino. Será influencia del facebook, he visto que alguien ponía en su muro que llevar vino no es correcto porque obligas al anfitrión a servirlo y a lo mejor no pega con la cena.

B.P.: Déjate de zarandajas, no sólo no han traído vino, ¡han venido con tuppers! ¡TODOS! ¡Para llevarse las sobras a su casa!

J.P.: A ver, a ver, voy a asomarme discretamente al salón comedor a ver qué están haciendo… ¡OSTRAS, tienes razón! ¡Han sacado los tuppers y se están peleando por los restos de la cena!

B.P.: Fíjate, fíjate: Pepe Mari acaba de meter las servilletas que han sobrado en su maletín.

J.P.: ¡No me lo puedo creer! ¡Cati está metiendo rebanadas de pan en el bolso!

B.P.: Eso no es todo: en los bares, la gente se lleva los mondadientes. Y las servilletas del dispensador. ¡Y alguno incluso recorre las mesas para recuperar los azucarillos! Además, algunos bares te cobran el té a mitad de precio si aceptas una bolsita usada. ¡Y en la Fiesta de Blanco, las mujeres se ponían las bolsas vacías de las patatas y las cebollas como tocado! Y como han vendido todas las joyas de verdad en el COMPRO ORO, ¡se ponen las cápsulas de café usadas  como pendientes! Tú misma ibas con el vestido de tu primera comunión.

J.P.: Ahora que lo dices, ayer vi que alguien regateaba los precios de las fotocopias en el estanco. Y luego vino otro con un montón de calderilla, que no le alcanzaba para comprar un paquete de tabaco y quería llevarse los cigarrillos sueltos. Más tarde, en la gasolinera, llegó uno con toda la familia empujando el coche para ir a la playa, pasó la gorra, puso siete euros de gasolina 95 y volvieron a salir empujando el coche para ahorrarse el carburante de la arrancada.

B.P.: Que sí, que la cosa está muy mal. Mira, mi amiga Kyara, que trabaja de maquilladora para la tele, dice que ahora les piden a las celebrities que traigan su propio maquillaje, y con las modelos usan maquillaje reciclado.

J.P.: Jolines… Anda, ven, vamos a la salita. Vamos a poner otra vez los DVD que tengo que devolver al videoclub, ¡estamos en crisis! ¡Hay que verlos dos veces antes de devolverlos! Pero espera, que voy a conectar la tele y tu bicicleta estática, para ahorrar en electricidad y gimnasio al mismo tiempo: ¡así generarás energía mientras adelgazas!

B.P.: Joana, ¡eres Diabólica!

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