¿Redes sociales?: Ni contigo ni sin ti

Hace unos días saltaba a la luz un estudio que afirmaba que las redes sociales podían llegar a generarnos emociones tan negativas como pueden ser la tristeza y la frustración. Y es que tal y como afirmaba ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’ hace más de 400 años: “Toda comparación es odiosa”. Al fin y al cabo, ni todos somos ‘influencers’, ni todos disponemos del suficiente dinero ni de las suficientes vacaciones para viajar a destinos paradisíacos varias veces al año. Desgraciadamente, tampoco nos sobra dinero en efectivo para descubrir todos los restaurantes con estrella Michelin del planeta y hacer la foto pertinente a la carísima botella de vino.

I look like I fit better in this picture than I actually did in this airplane bathroom lol But it does feel good to be back in LA 🤓

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Al parecer, y según señalan las conclusiones de un informe reciente de la Real Sociedad para la Salud Pública del Reino Unido (RSPH), recogido aquí por el periódico nacional La Vanguardia: “Los usuarios tendemos a angustiarnos al compararnos con quienes aparecen en estas plataformas sociales, sobre todo, si estos se muestran en situaciones y contextos placenteros. Es decir, las fotografías y los vídeos idílicos en las redes sociales nos muestran playas de ensueño, restaurantes de lujo, fiestas exclusivas, estilismos inalcanzables, creando unas expectativas de vida muy poco realistas, consiguiendo mermar la autoestima de millones de navegantes, y como no, de los más jóvenes de la casa”.

“A well-tied tie is the first serious step” Oscar Wilde

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Por esta razón, la RSPH recomienda encarecidamente que las empresas y las personas que dispongan de una gran cantidad de seguidores, utilicen una etiqueta como esta #DíaInternacionaldelaMujer, identificando el objetivo publicitario y estético de dicha publicación. Del mismo modo, Instagram se ha convertido en una red social muy rentable económicamente para estas nuevas ‘celebrities’ digitales. Por ejemplo, una ‘influencer’ especializada en moda española como ‘Dulceida’, que cuenta con un ejército aproximado de 1,9 millones de seguidores, puede cobrar en torno a 3.500 euros por evento, el pack incluye dos fotos en su Instagram.

A la pregunta de cómo una persona aparentemente normal, consigue hacerse un hueco en un universo digital bastante hostil; cabe señalar que la respuesta no es del todo clara. De hecho, si nos fijamos detenidamente son muy pocos los ‘influencers’ que logran vivir íntegramente de los beneficios económicos que reciben gracias a las redes, y para ello venden su privacidad 24 horas al día. La guía digital de 1and1.es nos explica que la mayoría de estos ‘influencers’ saben optimizar su perfil y sus contenidos de una forma magistral: “Dedican el tiempo suficiente a la elección del tema y del hashtag. La calidad de las fotos, de los gráficos y de los vídeos es, obviamente, palpable. Además, están constantemente conectados, ya sea comentando sus publicaciones, o buscando nuevos followers”.

“…and then he said covfefe haha”

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El divulgador científico Eduard Punset cree que las redes sociales no tan malas sino que en realidad todo depende del uso que le demos a las mismas. Así lo explicaba en su programa Redes 2.0: “Las redes nos atrapan, nos engancha establecer lazos, crear vínculos, buscar reconocimiento, y por supuesto, compartir genes y chismorreos. Relacionarnos con los demás es algo que tenemos escrito en nuestro ADN. La sociabilidad forma parte de la naturaleza humana, y en este carácter está una de las claves de nuestro éxito como especie y como individuo. Así en realidad más que enganchar las redes, nos hacen falta, son esenciales para nuestra supervivencia. La inteligencia debe ser social, la mejor noticia es que hoy pertenecer a la manada es más fácil que nunca. Las tecnologías nos facilitan conectar con nuestros semejantes”.

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Eso sí con cuidado, ya que como afirma nuestra redactora Ángela Covas, relacionarnos con los demás puede hacernos felices, pero siempre y cuando no nos olvidemos de conectar con nosotros mismos. Es hora de aprender a querernos con nuestros defectos sin juzgarnos constantemente por ellos, desear mejorar, pero sólo para ser mejores personas, y vivir el presente aprovechando al máximo todos aquellos momentos que tengamos para ser felices. Así que antes de compararte con gente vacía por dentro, déjate influir por Pablo Neruda: “Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo”.




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