Soy una cougar

Alicia Misrahi, autora de Manual de la aprendiza de depredadora (www.aliciamisrahi.com)

Soy una Cougar, una mujer que sale con hombres más jóvenes, según el término recientemente acuñado. En realidad, nunca me he planteado ser una cougar y esta “condición” sólo es fruto de ser consecuente: siempre me han gustado los hombres de 30. Ahora que tengo 40, me siguen gustando. Y yo a ellos…

 

Por mi parte, puedo decir a favor de los hombres de 30 que no están tan maleados por la vida como los de mi edad, que son entusiastas, que puedes hacer actividades con ellos que los cuarentañeros encontrarían ridículas, que fisícamente están muy bien…

Y que vienen a mí sin que los llame.

Mis amigas cougar y yo

Hay muchas formas de ser cougar. Tengo una amiga, Carmen, divorciada después de veinte años de infeliz matrimonio y de espantosa rutina, que descubrió a los veinteañeros y pone uno en su vida siempre que puede (y puede bastante…). Sin ataduras, sin futuro, sólo diversión hasta que los dos quieran. Es clara, no busca amor ni pareja.

Otra amiga, Marian, se ha “especializado” en árabes de veinticinco a treinta. Tiene un amante que va a verla cada día a su casa. Es un chico discreto, alto y musculoso, de piel tostada, que le pregunta si puede entrar, que se va si Marian está ocupada y con el que no mantiene grandes conversaciones, aunque ven la televisión juntos y abrazados.

La condición física es otro de los valores añadidos de los hombres más jovenes: mientras muchos de nuestros contemporáneos se han abandonado y físicamente están un poco ruinas, los “jovencitos” son turgentes y musculosos y van más en consonancia con las cuarentañeras que nos cuidamos.

Las posibilidades cougar son infinitas, cada una según sus gustos.

Hay cougars que se empeñan en casarse o compartir vida con sus conquistas, entre ellas muchas famosas como Demi Moore, de 49 años, emparejada con Ashton Kutcher, 15 años más joven que ella; Eva Longoria, de 36 años, que contrajo matrimonio con el jugador de baloncesto, Tony Parker, de 29 años, cuándo él tenía 25, y Julianne Moore, de 50 años, que está casada con el director y guionista Bart Freundlich, de 41. Llevan juntos desde 1996.

Me alegro de que, aunque llamemos la atención, ya no estemos tan mal vistas las mujeres de 40 que salimos con “jovencitos”.

 

Contracorriente, pero somos legión

8 de cada 10 españolas tienen, o han tenido en algún momento, una relación con alguien de menor edad, según un estudio de Meetic y Cosmopolitan TV. Además, en el 35% de los casos ellas eran entre 5 y 10 años mayores que ellos.

Aun así, en nuestra vida cougar a veces nos topamos de frente con la incomprensión.

Una conocida bienintencionada de 26 años me aconsejó un día, en presencia de Carmen:

-Bea, no te lo tomes a mal, te lo digo con todo el respeto del mundo, ¿no crees que a tu edad deberías sentar la cabeza?

Mi amiga Carmen y yo intercambiamos unas miradas sonrientes y ella, más rápida que yo, respuso:

-Precisamente, como tenemos esta edad, tenemos que vivir, son cuatro días y nosotras ya hemos gastado tres.

Pude contener la risa a duras penas.

Carmen añadió:

-Además, nosotras ya sentamos la cabeza, nos casamos y mira cómo nos ha ido. Quizá es el momento de probar otra cosa.

No pude contener la carcajada.

Sexys cuarentañeras

Para los jóvenes u hombres jóvenes que nos buscan, las cuarentañeras somos sensuales, experimentadas, libres y, sobre todo, sabemos lo que queremos.

“Entienden mucho de vinos, son sexys y saben lo que quieren” –asegura un “cachorro” de 27 años. Mucho de los hombres que salen con cougar valoran de las maduras su experiencia y su saber estar.

La edad no tiene importancia para ellos o, sea, que si sales con un hombre más joven no lo estropees pensando en la diferencia, simplemente disfrútalo y piensa que, al fin y al cabo, él te ha escogido y le gustas.

 

Otros comentarios de hombres jóvenes:

“Saben cómo son y lo que quieren”, Pepe, 26 años.

“No tienen tantas tonterías como las jóvenes”, Luis, 29 años.

“Son sexys y desinhibidas”, Juan, 27 años.

“Llevan la iniciativa”, Mario, 24 años.

Y podríamos seguir hasta el infinito….

Los “jovencitos” también aprecian de las mujeres adultas que no tienen que resolverles los problemas, que pueden ser naturales y no tienen que demostrar que son tipos duros y que ellas son independientes y no demandan atención constantemente, por lo que pueden volar por su cuenta. Aunque, seguramente, por el principio de contradicción emocional, no se sentirán tan inclinados a hacerlo.

 

Los hombres jóvenes están desando aprender, en todos los aspectos, de sus maduras enamoradas y, también, anhelan complacerlas. ¿Qué más se puede pedir?

Si no cometemos el error de exigirles una madurez que no tienen, intentarlos cambiar, organizarles la vida o sentirnos inseguras hasta ahogarlos, la vida te sonreirá y tu hombre más joven que tú te mimará.

 

En general son cariñosos y espontáneos y no tienen complejos ni una pesada mochila tanto emocional como de cargas familiares y responsabilidades. Además, saben que no estamos deseando pescarles por lo que se sentirán seguros y libres.

Al contrario, puede ser que sean ellos quienes se enamoren o se cuelguen un poco más de la cuenta. ¡Pero aunque más jóvenes son Hombres! No es necesario vacunarlos ni protegerlos contra la vida y sus avatares.

 

Contra la crisis de los 40

Estoy convencida de que el concepto de la crisis de los 40 es un invento creado y manipulado para que los maduros que hemos descubierto otras formas de vida volvamos al redil. Para la sociedad es más cómodo y seguro tenernos colocados en matrimonios y familias que funcionen más o menos bien que tenernos sueltos y a nuestro aire viviendo la vida. Porque, además, nos puede dar por pensar y por ponernos a criticar el mundo o, casi peor, por convencer a otras personas de que la vida se puede vivir de muchas maneras y no es necesario vivir según las convenciones sociales.

A los 40 se supone que hay que tener estabilidad y una vida montada y que cualquier comportamiento que se salga de lo normal (en el sentido de habitual) es criticable y condenable.

A los cuarentañeros que se enamoran de unjovencito/a y dejan a la familia o se compran un deportivo o se apuntan a clases de salsa o empiezan a ir al gimnasio o rescatan la cazadora de cuero del armario… se les acusa de “padecer” la crisis de los 40 o de ser ridículos.

Seguramente será así según las convenciones sociales habituales y las normas, pero, ¿a quién le importa? Sólo se vive una vez y no queremos vivir para los demás o para que nos acepten como sus iguales, sino para nosotros.

¡Por la vida!

 

ALICIA MISRAHI

Escritora, periodista y viajera, soy una géminis nacida el 2 de junio de 1967. He escrito varios libros, entre ellos Manual de la aprendiza de depredadora, Sé Mala, Adictos a la pereza, 99 Historias de amor, Sé mala en la cama y Todo lo que no has de hacer si buscas amor. Mi página web: www.aliciamisrahi.com

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