Las ucranianas Anna Chumachenko y María Slawin y la rusa Polina Kovalenko, son las redactoras del diario ruso Vesti Mallorca, que desde hace unas semanas publica el Grup Serra. Las tres hablan perfectamente castellano y no se conocían hasta que coincidieron en la redacción de la publicación, que es la misma del Mallorca Magazin, el semanario alemán editado por el mismo Grup. Y de las tres, puede que Polina tenga más experiencia como periodista, dado que se dedica a la profesión desde hace diez años.
¿En qué basa la información Vesti Mallorca? Sencillamente, en todo aquello que es de interés para el lector ruso en general, o el que lee el ruso, como los ucranianos y otros ciudadanos de países que integraron la Unión Soviética y que residen en Balears. Y lo que interesa, sobre todo, son noticias culturales y de tipo social; noticias relacionadas con restauración, excursiones, visitas, playas, espectáculos, etc., así como todo aquello que tenga que ver con cuestiones jurídicas que puedan a afectar a los residentes de estos países, como, por ejemplo, que se necesita para poder adquirir una vivienda, o lo referente a determinados impuestos y ordenanzas municipales.
El ruso en general, nos comentan las colegas de Vesti Mallorca, es persona curiosa. Le gusta ir a la playa, pero también le interesa el entorno de donde reside, sobre todo monumentos, pueblos –les gustan las excursiones a las Cuevas del Drach o visitar San Salvador, entre otros lugares-, restaurantes, lugares de ocio, etc., y asistir a conciertos y buenos espectáculos, entre otros, ópera y ballet, que en esta isla no suelen prodigarse mucho.Por otra parte,el ruso es persona que paga el servicio que recibe sin problemas, incluso paga mejor que nadie, pero quiere a cambio un buen servicio y calidad, de lo contrario abona la cuenta y no vuelve más. Y si es turista, sea rico o de nivel medio, lo mismo. Este último, con un poder adquisitivo inferior al de aquel, trabaja durante todo el año ahorrado para las vacaciones, por lo tanto trae dinero que gastará con gusto si recibe lo que espera. Las tres periodistas coinciden también en que el ruso gasta sin problemas si el producto le gusta, entre otras cosas porque este producto –pongamos, zapatos, ropa, relojes, cosméticos, etc.- en su país es mucho más caro –aquí lo que puede costar 8000 euros en su país cuesta 20000- y en ocasiones los de marca están falsificados, cosa que no sucede aquí. Y, además de por eso, si compra lo más caro es también porque piensa que lo caro es lo más bueno.

En cuanto a comidas, al ruso le encanta la paella, el pa amb oli, la ensaimada, las frutas naturales, el cordero, el marisco, la crema de almendra, por poner algunos ejemplos. Y, ya decimos, todo de mucha calidad. Vamos, que no le gusta recibir gato por liebre. Y no solo eso, que distingue muy bien lo uno de lo otro. Por tanto, si le quieren conservar como cliente, no le defrauden.
Tanto Anna, como María y Polina, consideran que de Mallorca hay pocas noticias, tanto en Rusia como en Ucrania, por lo que no estaría de más promocionar la isla más en aquellos países. Y promocionar, sobre todo, sus productos, los zapatos que aquí se fabrican, por ejemplo, ya que al ruso de momento, tal vez porque no conoce otras marcas, se decanta más por los italianos. ¿Aconsejarían al Govern abrir una oficina de información turística allí?, preguntamos. “Pues no estaría mal, pues falta dar a conocer las islas”.
Otro de los inconvenientes es que faltan vuelos directos. “Volar desde Ucrania a Mallorca, no es fácil, tienes que hacer varias escalas, igual que desde Moscu, que no en todas las épocas del año puedes volar directamente”, dicen, por ello en invierno, sobre todo, el ruso y el ucraniano viaje al Caribe, a Cuba y Dominicana, ya que hasta ahí se puede volar directamente.
Dicen, por último, que están satisfechas de cómo ha sido acogido el Vesti Mallorca, del que desde el viernes, tiraron el tercer número.
Pedro Prieto













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