Y los doctores Olabe, cortaron por lo sano, #byebyetumor

El blog de Sandra Llabrés, periodista y directora de INMEDIATIKA

Jueves 19 de febrero, 2016.

No se muy bien cómo empezar este post, habida cuenta de que llevo un mes exacto pensando en cómo resumir este crisol de sentimientos que es el enterarse tras cinco meses de suplicio, más un último mes de propina sin dormir, de que, en lugar de una poca original “ciática” que me castiga sin piedad desde la zona lumbar recorriendo la pierna izquierda hasta la punta del pie, es en realidad, un tumor.

Un maldito tumor cómodamente alojado en el hotelito de mi médula espinal, concretamente en la habitación L5 con vistas al interior de la columna vertebral y ventanas a las meninges. Sí señora. Está ahí dentro. Dentro de ti. Bien escondido. Maldito alien, te odio.

Primera gran sorpresa, por no decir susto de muerte.

Localizarlo, extirparlo y sobreponerse a una compleja operación de más de 4 horas y a 10 manos ha sido posible gracias al buen hacer de los tremendos profesionales de la clínica Quirón Palmaplanas.  Sí, a 10 manos, sino más, pero al estar dormida, no lo recuerdo con exactitud. Pero centrémonos. No cualquier manos, al parecer y por las opiniones generalizadas a las que evidentemente ahora me sumo, las mejores manos de la neurocirugía española, de Europa, o del mundo entero, eso no lo sé, aunque sé que para mi, los mejores del universo. Gracias Dr Diego Ruiz por dirigir esta película “Salvar al soldado Sandra” y ponerme como partners a los mejores francotiradores del momento.

Un reparto de lujo capitenado por el Dr. Jon Olabe Goxencia junto a su legendario padre, el Dr. Javier Olabe Jauregui y completado por el Dr. Cristóbal Perla, la Dra. Mireia Illueca y Dra. Estela Lladó. Menuda alineación oiga. De Champions League.

Tengo muchas “gracias” en el tintero virtual de mi teclado, pero comenzaré por dárselas a Santiago Cheillada, delicado, eficiente y diligente, junto a la dulce y preciosa Inma Sanguino, al frente y servicio de la oficina de Atención al Paciente.

Santi para los amigos. Exquisito maestro de ceremonias de refinados modales y acento francés, precursor de mi confortable ingreso y en varias ocasiones, único confidente fiel en las largas horas posteriores en la UCI brindando con chupitos de *fentanilo. Sé  que seremos amigos por mucho tiempo, y lo sabes.

Otra ración doble de gracias al doctor y director de urgencias de la Quirón Palmaplanas, Dr. Fernando Muñoz que me recibe muy amable y sonriente ante mis intermitentes sollozos asegurándome que “aniquilará el dolor” pero claro, eso será una vez ilustrado mi mal. Gracias por tan ágil y preciso diagnóstico, en poco más de una hora me somete a dos resonancias (la segunda inyectándome algo parecido a la criptonita), poniéndole nombre y apellidos a mi enemigo número 1. Un auténtico Superman al rescate en mi reino de lágrimas.

Gracias al celador con alma de payaso y cuerpo de luchador de pressing catch de quien desconozco el nombre pero que me empuja entre bromas en la silla de ruedas hasta las puertas de la disco más molona de toda la planta: la sala de resonancias magnéticas donde organizan un “after” musical pare recibirme. Qué majos.

Gracias a la amable enfermera que me chuta morfina a la espera de saber qué hacer conmigo. Eso es. Mantengamos el dolor alejado de mi.

Y así, mil gracias más. Pero. Comencemos por el principio.

Mediados de diciembre, 2015.

Preparando la vorágine de las Navidades y quedando con familiares, hijos y amigos para cuadrar la mágica y horrorosa tourné “Christmas 2015”: Pactando menús, cuadrando agendas, midiendo capacidades de comedores y cocinas familiares implicadas, buscar, ¡encontrar! y comprar la larga lista de regalos ineludibles “bajo rigurosa comanda”, comprar también los “last minute”, además de amigos invisibles y los de “quedar bien”, organizar eventos solidarios, comprar billetes para pasar el fin de año en Londres junto a mis hijos mayores, reservar restaurantes, recopilar maletas dispersas, dar con el outfit perfecto de nochevieja, por mencionar solo algunos de esos quehaceres que nos suenan muy bien a todos…

Y todo eso inmersa totalmente en el DOLOR AGUDO de una maldita ciática (¿mal?) diagnosticada por mi médico de cabecera de toda la vida de la SS, en la que también creo, pero que, no siempre acierta. No haré más comentarios al respecto.

Total que había quedado yo, en este tetris pre navideño, en tomar algo con mi amiga y compañera, Carmen Cordón en su precioso Hotel Posada Terra Santa, cuando se vieron truncados todos mis planes. El DOLOR es tan fuerte que llevo días sin dormir ni dos horas seguidas, sea lo que fuere que tengo en la zona lumbar es tan retorcido que no me deja estar ni sentada ni alargada, y paradójicamente se me hace más soportable de pie o andando. Pero no soy una jirafa y dormir de pie no es una táctica que domine con soltura y caminar 24 horas al día tampoco parece del todo viable,  lo que se traduce en una mezcla horrible de falta de sueño, agotamiento y sufrimiento, todo a partes iguales. Como un Manhattan bien agitado.

19 de enero de 2016. Día X.

Llegados a este punto debo mencionar a mi maravilloso marido, Tony Adrover, fiel y paciente apoyo, chico para todo, quien tras meses de quejas interminables mías y unas Navidades de Muerte con viaje a Londres incluido (sí, dopada hasta los dientes, quise disfrutar de mis hijos por unos días), me conduce con mirada confiada, pero corazón encogido, hasta las puertas del quirófano, donde no le veo bien, por no decir casi nada, ya que no llevo las lentillas, pero de quien recibo un beso sincero que intenta trasmitirme toda la energía positiva del Amor con mayúsculas. Gracias mi vida.

Y para allá que me voy. No me da tiempo ni a ponerme nerviosa. Me colocan una vía y alguien a mi derecha comenta…¿Una copa de vino? A lo que contesto…dos, por favor. Me trasladan a la mesa de operaciones. Me ponen unas medias. No sabía que nos íbamos de fiesta. Y ya duermo.

Y allí se produce la magia. Casi un mes después de mi cruel diagnóstico y puesta en marcha de la mejor (y única) de las soluciones posible, operar y extirpar de raíz al engendro, me someto confiada y esperanzada a esas manos diligentes que cortan y pegan con precisión quirúrgica. Que buscan y encuentran el cable rojo ¿o era el azul? y saben muy bien qué hacer con él. Y no fallan.

Y yo no tengo palabras para agradecerles su vocación. Su sapienza. Su savoir faire. Ya sé que es su trabajo, cual mecánico, peluquero o florista, pero entiendanme, ellos además de reparar y sanar a nuestro caprichoso y celular destino, te devuelven algo que has visto peligrar por momentos: la vida.

Actualmente sigo mi recuperación satisfactoria en casa. Estoy curada y he conservado todas mis funciones motrices y sensitivas. Bye bye Sr. Tumor.

Gracias. Gracias. Gracias.

Dedico este post a todo el personal de la Quirón Palmaplanas. Desde los directivos y administrativos hasta todos los médicos y especialistas pasando por recepcionistas, enfermeros, enfermeras, conductores de ambulancias, limpiadoras, camareros, cocineros, libreros y por supuesto, la peluquería de la clínica y su amable peluquera, repleta de historias entrañables. 

*Fentanilo: El fentanilo es un agonista narcótico sintético opioide utilizado en analgesia y anestesia, con una potencia aproximada 77 veces mayor que la morfina.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Todas las fotos que aparecen en este post son de mi estancia en la Quirón Palmaplanas.

 

 

1 Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR